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CRISIS MUNDIAL: un S.O.S por todos

Construyamos un Arca de Noé que nos salve a todos: Miguel D’ Escoto

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Al iniciarse la Conferencia de Alto Nivel sobre la Crisis Financiera y Económica Mundial y su Impacto Sobre el Desarrollo, que comenzó este 24 de junio en la ciudda de Nueva York, Miguel D’ Escoto Brockmann, Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas convocó al mundo a buscar una salida colectiva a los problemas que afectan al planeta.
Dada la importancia del tema, !Verdades de Cuba! reproduce integró le discurso del alto funcionario de la ONU.

Muy queridos Presidentes Primeros Ministros Cancilleres Señores Ministros Excelencias Señor Secretario General Hermanas y hermanos todos:

Estamos todos aquí reunidos, los representantes de los Estados y de los gobiernos del mundo porque vivimos un momento singularísimo de la historia humana, en el cual está en juego nuestro futuro común.

Somos ciudadanos de diferentes naciones y, al mismo tiempo, somos ciudadanos planetarios, viviendo relaciones múltiples de interdependencia de todos con todos.

UNA ARCA DE NOÉ QUE SALVE A TODOS

En este momento crítico, debemos todos sumar esfuerzos para evitar que la crisis global, con sus muchos y diferentes rostros, se transforme en una tragedia socioambiental y humanitaria.

Los retos de las diferentes crisis están todos interconectados y nos obligan a nosotros, representantes de los pueblos de la Tierra, a proclamar nuestra responsabilidad unos hacia los otros y a que juntos, con gran esperanza, busquemos soluciones incluyentes. Ningún mejor lugar que esta sala de la Asamblea General de las Naciones Unidas para hacerlo.

Esta es por antonomasia la sala de la inclusividad democrática mundial, Sede del G192. Obviamente que cada Estado tiene la opción de definir su nivel de participación, de conformidad con la importancia que le asigne al tema de cada reunión. No es humano ni responsable construir una Arca de Noé que salve solamente al sistema económico imperante dejando a la gran mayoría de la humanidad a su propia suerte, sufriendo las nefastas consecuencias de un sistema impuesto por una irresponsable, aunque poderosa minoría.

Tenemos que tomar colectivamente un conjunto de decisiones que atiendan, lo más posible, a todos, incluyendo la gran comunidad de vida y la Casa Común, la Madre Tierra.

SUPERAR EL PASADO Y CONSTRUIR EL FUTURO

Antes que nada, necesitamos superar un pasado agobiante y forjar un futuro esperanzador. Hay que reconocer que la actual crisis económico-financiera es el último resultado de un modo egoísta e irresponsable de vivir, de producir, de consumir, de establecer relaciones entre nosotros y con la naturaleza que implicó una sistemática agresión a la Tierra y a sus ecosistemas y una profunda disimetría social, una expresión analítica que disimula una perversa injusticia social planetaria.
A mi juicio, hemos llegado a la última frontera. El camino hasta ahora recorrido, parece haberse cerrado y, de continuar así, puede llevarnos al mismo destino ya anticipado por los dinosaurios. Por eso, los controles y las correcciones del modelo vigente, sin duda, necesarios, son a mediano y a largo plazo, insuficientes.
Su fuerza interna para hacer frente a la crisis global se muestra extremamente débil. Quedarse en solo controles y correcciones del modelo demostraría una cruel falta de sensibilidad social, de imaginación y de compromiso con la creación de una paz justa y duradera. El egoísmo y la codicia no se pueden remendar. Tienen que ser sustituidos por la solidaridad y eso, obviamente, implica un cambio radical. Si realmente lo que queremos es una paz estable y duradera, debemos estar absolutamente claros que debemos ir más allá de controles y correcciones del modelo existente y crear algo que apunte hacia un nuevo paradigma de convivencia social.
En esta perspectiva, es imperativo buscar lo que la Carta de la Tierra llama un “modo sostenible de vivir”. Esto implica una visión compartida de valores y de principios que propicien una forma distinta de habitar este mundo y que garanticen el buen vivir de las presentes y de las futuras generaciones.
Si grande es el peligro que todos enfrentamos ante los diversos problemas convergentes, más grande es aun la oportunidad de salvación que la crisis mundial nos está ayudando u obligando a descubrir. Hemos construido una economía globalizada. Ahora es el momento de crear una política y una ética globalizadas a partir de las muchas experiencias y tradiciones culturales de los diferentes pueblos.

LA MADRE TIERRA Y LA ÉTICA PLANETARIA

Una ética nueva presupone una óptica nueva. Es decir, una visión del mundo diferente origina, también, una ética diferente, una forma nueva de interrelacionarnos. Hay que incorporar la óptica que nos viene de las así llamadas ciencias de la Tierra según las cuales la Tierra está insertada dentro de un vasto y complejo cosmos en evolución. Ella está viva, es la Madre Tierra, expresión aprobada por esta Asamblea el pasado 22 de abril. La Madre Tierra se auto regula, articulando, con un equilibrio sutil, lo físico, lo químico y lo biológico de tal forma que se hace siempre propicia a la vida. Ella produjo una comunidad de vida única dentro de la cual emergió la comunidad de la vida humana – la Humanidad – como la parte consciente e inteligente de la misma Tierra.
Esta concepción contemporánea se compagina con la ancestral visión de la Humanidad y de los pueblos originarios para los cuales la Tierra siempre fue y es venerada como Madre, Magna Mater, Inana, Tonantzín, como la llamaban los náhuatl en mi patria Nicaragua, o Pacha Mama, como la llaman los aymaras en Bolivia. Crece más y más la conciencia de que todos somos hijos e hijas de la Tierra y a ella pertenecemos.
Tal como nos ha recordado muchas veces el Presidente Evo Morales, ella puede vivir sin nosotros, pero nosotros no podemos vivir sin ella. Nuestra misión como humanos es la de ser los guardianes y los cuidadores de la vitalidad y de la integridad de la Madre Tierra. Lamentablemente, a raíz de nuestro excesivo consumo y despilfarro, la Tierra ha ultrapasado ya en 40% su capacidad de reposición de los bienes y servicios que generosamente nos ofrece.
Esta visión de la Tierra viva es testimoniada por los astronautas que desde sus naves espaciales confesaron, admirados, que Tierra y Humanidad constituyen una única realidad. Vivenciaron lo que se llamó el “Overview Effect”, es decir, la percepción de que estamos tan unidos a la Tierra que nosotros mismos somos Tierra: Tierra que siente, que piensa, que ama y que venera. Esa óptica nos evoca respeto, veneración, sentimiento de responsabilidad y de cuidado por nuestra Casa Común, actitudes extremamente urgentes de cara a la actual degradación generalizada de la naturaleza.
De esta nueva óptica nace una nueva ética. Una nueva forma de interrelacionarnos con todos los que viven en nuestra morada humana y con la naturaleza circundante. Hoy la ética o será planetaria o no será ética.

PUNTOS AXIALES DE UNA ÉTICA DEL BIEN COMÚN

La primera afirmación de esta ética planetaria consiste en proclamar y salvaguardar el Bien Común de la Tierra y de la Humanidad. Partimos del presupuesto de que la comunidad de pueblos es simultáneamente una comunidad de bienes comunes. Estos no pueden ser apropiados privadamente por nadie y deben servir a la vida de todos, de las presentes y de las futuras generaciones y de la comunidad de los demás seres vivientes.
El Bien Común de la Humanidad y de la Tierra tiene las características de universalidad y de gratuidad. Es decir, tiene que involucrar universalmente a todas las personas, los pueblos y la comunidad de vida. De este Bien Común Mundial nadie y ningún ser pude ser excluido.
Además, por su naturaleza, es algo gratuitamente ofrecido a todos y, por eso, no debe ser objeto de compra o venta ni ponerse bajo la lógica de la competencia. Por otra parte, debe ser continuamente construido por todos sin que por ello el Bien Común deje de ser común.
¿Cuáles son los bienes fundamentales que constituyen el Bien Común de la Humanidad y de la Tierra? El primero es, sin duda, la propia Tierra. ¿A quién pertenece la Tierra? La Tierra pertenece, no a los poderosos que se apropiaron de sus bienes y servicios, sino al conjunto de los ecosistemas que la componen. Es un don del universo que surgió en nuestra Vía Láctea a partir de un sol ancestral ya desaparecido que originó el sol actual alrededor del cual la Tierra gira como uno de sus planetas.
Por el hecho de ser viva y generadora de todos los seres vivientes, tiene dignidad (dignitas Terra). Esta dignidad reclama respeto y veneración y hace que ella sea portadora de derechos: derecho de ser cuidada, protegida y mantenida en condiciones de poder continuar produciendo y reproduciendo vidas.
Tenemos todavía que reconocer que el modo de producción que se globalizó en su voracidad industrialista ha, en gran medida, desvastado la Tierra y, así mismo, dañado también el Bien Común de la Tierra y de la Humanidad. Es urgente que busquemos otros caminos más humanos y más favorables a la vida: los caminos de la justicia y de la solidaridad que son los caminos que conducen a la paz y a la felicidad.
En seguida tenemos a la biósfera de la Tierra como un patrimonio común de toda la vida de la cual la Humanidad es su tutora. Pertenecen al Bien Común de la Humanidad y de la Tierra, como decía ya en 1972 la Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente, “todos los recursos naturales de la Tierra, incluyendo el aire, los suelos, la flora, la fauna y en especial las muestras representativas de los ecosistemas naturales”. Especialmente el agua, los océanos y los bosques pertenecen al Bien Común de la Humanidad y de la Tierra. El agua es un bien natural, común, esencial e insustituible y todos tienen derecho al acceso a ella, independientemente de los costos implicados en su captación, reserva, purificación y distribución que serán asumidos por el poder público y por la sociedad.
Por eso, nos preocupa enormemente el afán de privatizarla y transformarla en mercancía con la cual, sin duda, se puede ganar mucho dinero. Agua es vida y la vida es sagrada y no objeto de trueques. Esta Asamblea quiere apoyar los esfuerzos para llegar a un Pacto Internacional del Agua con una gestión colectiva para garantizar a todos este bien tan vital.
Algo semejante hay que decir de los bosques, especialmente los tropicales y subtropicales, en donde se encuentra la mayor biodiversidad y concentración de humedad necesaria a la vitalidad de la Tierra. Son los bosques los que impiden que los cambios climáticos inviabilicen la vida en el planeta, porque son los grandes secuestradores de dióxido de carbono. Sin bosques no hay vida ni biodiversidad. Los océanos son los grandes repositorios de vida, los reguladores de los climas, los equilibradores de la base física y química de la Tierra. Bosques y océanos constituyen una cuestión vital y no sólo ambiental.
Los climas de la Tierra pertenecen al Bien Común de la Humanidad y de la Tierra. La resolución 43/53 del 6 de diciembre de 1988 de esta Asamblea General de la ONU sobre “Protección del Clima Global para las Generaciones Presentes y Futuras,” reconoce los climas como Patrimonio Común de la Humanidad (Common Concern of Humankind) porque “son una condición esencial de la manutención de la vida en la Tierra”.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, más conocido como IPCC, por sus siglas en inglés, considera “los cambios climáticos una preocupación común de la Humanidad que debe ser tratada globalmente con una responsabilidad compartida”. Pero el gran Bien Común de la Humanidad y de la Tierra es la propia Humanidad como un todo. Tiene un valor intrínseco supremo y representa un fin en sí mismo.
Es parte del reino de la vida, altamente compleja, capaz de conciencia, sensibilidad, inteligencia, fantasía creadora, amor y apertura al Todo. Hay en todas las culturas la clara percepción de que la Humanidad es portadora de una inviolable dignidad. Cometen crimen contra la Humanidad los que hacen guerras y construyen una máquina de muerte que puede eliminar de la faz de la Tierra la vida humana y dañar profundamente la biósfera.
Por eso, mis queridos hermanos y hermanas, ya no debemos esperar.
Es imprescindible proceder cuanto antes a la abolición de armas nucleares por completo, no simplemente reducción o no proliferación. Urge establecer la norma de cero tolerancia para armas nucleares, para todos en general sin excepciones. Un encuentro de todos los poseedores de armas nucleares para tomar decisiones sobre ésto es ya algo inaplazable.Estamos viviendo un momento propicio para ésto y no debemos desaprovecharlo. El mundo tampoco puede seguir tolerando la obscenidad de los cada vez mas astronómicos gastos en armamentos mientras se ofrecen irrisorias cantidades para sacar a la mitad de la humanidad de niveles de pobreza inexcusables que, además, constituyen una bomba de tiempo contra todos. La violencia genera violencia y mantener a gente en hambre y niveles infrahumanos de existencia es la peor violencia.

ESTRATEGIAS PARA LA SUPERACIÓN DE LA CRISIS

En este momento de la historia bajo la crisis global y a la luz del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad, se hace necesario tomar colectivamente medidas de corto y mediano plazo para mantener a la sociedad funcionando, por un lado y para sentar las bases de nuevas formas de vivir sustentablemente, por el otro.
Cinco ejes fundamentales podrían dar coherencia a las nuevas iniciativas que busquen construir alternativas y también orientar numerosas prácticas que serán discutidas en estos días aquí en la Asamblea General.
Primero: la utilización sostenible y responsable de los escasos recursos naturales. Esto implica superar la lógica de la explotación de la naturaleza y fortalecer la relación de respeto y de sinergia.
Segundo: devolver a la economía su debido lugar en el conjunto de la sociedad, superando la visión reduccionista que la hizo el gran eje estructurador de la convivencia humana. La economía debe ser respetuosa de valores y no fuente de valores; debe ser vista como la actividad destinada a crear, dentro del respeto de las normas sociales y ecológicas, las bases de la vida física, cultural y espiritual de todos los seres humanos sobre el planeta.
Tercero: generalizar la democracia a todas las relaciones sociales y a todas las instituciones. No solamente aplicarla y profundizarla en el campo político, con una nueva definición del Estado y de los organismos internacionales, sino también ampliarla al área de la economía, de la cultura y de la relación entre hombres y mujeres para que sea un valor universal y verdaderamente una democracia sin fin.
Cuarto: forjar un ethos mínimo desde el intercambio multicultural y desde las tradiciones filosóficas y religiosas de los pueblos, a fin de que puedan participar en la definición del Bien Común de la Humanidad y de la Tierra y en la elaboración de nuevos valores.
Quinto: potenciar una visión espiritual del mundo que haga justicia a las búsquedas humanas por un sentido trascendente de la vida, de la labor creativa de los humanos y de nuestro corto tránsito por este pequeño planeta.
La concretización de estos cinco ejes fundamentales es esencial para lograr el buen vivir personal, social y planetario. Este se alcanza a través de una economía de lo suficiente y decente para toda la comunidad, viviendo en comunión con los demás seres humanos, con la naturaleza y con el Todo del cual somos parte. Aquí se dan las bases para una biocivilización que tiene como centralidad la vida, la Tierra y la Humanidad, cuyos ciudadanos se sienten hijos e hijas de la alegría y no de la necesidad.

CUATRO PRINCIPIOS ÉTICOS FUNDAMENTALES

Todos estos retos no serán adecuadamente respondidos si no cambiamos nuestras mentes y nuestros corazones y no creamos espacio para la emergencia y el desarrollo de otras dimensiones esenciales del ser humano.
El uso exclusivo y abusivo de la razón instrumental-analítica en los tiempos modernos nos ha hecho sordos al clamor de la Tierra e insensibles a los gritos de los oprimidos que son las grandes mayorías de la Humanidad. En lo más hondo de nuestra naturaleza humana somos seres de amor, de solidaridad, de compasión y de comunión.
Por eso hay que enriquecer la razón analítica con la razón sensible, emocional y cordial, sede de los referidos valores. El Bien Común de la Humanidad y de la Tierra es una realidad dinámica y en continua construcción. Para mantenerlo vivo y abierto a otros desarrollos cuatro principios éticos resultan importantes.

El primer principio ético es el respeto. Cada ser tiene valor intrínseco. Su utilización para el Bien de la Humanidad no puede ser orientada por una ética meramente utilitarista, como ha predominado en el paradigma socioeconómico vigente, sino dentro de un sentido de mutua pertenencia, de responsabilidad y de conservación de su existencia.

El segundo es el cuidado. El cuidado configura una actitud no agresiva ante la realidad, actitud amorosa que repara los daños pasados y previene los futuros y, a la vez, se extiende a todos los campos de la actividad humana personal y social. Si existiera suficiente cuidado, no habríamos llegado a la actual crisis financiera y económica. El cuidado está ligado intrínsecamente a la manutención de la vida, porque sin cuidado ella se debilita y desaparece. La expresión oriental del cuidado se llama compasión, tan necesaria en los días de hoy cuando gran parte de la Humanidad y de la misma Tierra se encuentran crucificadas y magulladas en un mar de padecimientos. En una sociedad de mercado que se rige más por la competencia que por la cooperación, se constata una cruel falta de compasión con todos los que sufren en la sociedad y en la naturaleza.

El tercer principio es la responsabilidad universal. Todos somos ecodependientes e interdependientes. Nuestras acciones pueden ser benéficas o dañinas para la vida y para el Bien Común de la Tierra y de la Humanidad. Las muchas crisis actuales derivan, en gran parte, por la falta de responsabilidad de nuestros proyectos y prácticas colectivas que han provocado el desequilibro global de los mercados y el del sistema-Tierra.

El cuarto principio es la cooperación. Si no hay cooperación entre todos, no vamos a salir enriquecidos de las crisis actuales. La cooperación es tan esencial que fue ella lo que en el pasado permitió a nuestros ancestros antropoides dar el salto de la animalidad a la humanidad. Al buscar sus alimentos, no los comían de forma individual sino que los traían todos para el grupo y de forma cooperativa y solidaria lo compartían entre todos. Lo que fue esencial en el pasado, sigue siendo esencial en el presente. Por fin, pertenece al Bien Común de la Humanidad la creencia testimoniada por las tradiciones espirituales y afirmada por cosmólogos y astrofísicos contemporáneos, de que por detrás de todo el universo, de cada ser, de cada persona, de cada evento y de nuestra crisis actual, actúa la Energía de Fondo, misteriosa e inefable, llamada también Fuente Alimentadora de todo el Ser.

Esta Energía sin nombre – estamos seguros – actuará también en este momento de caos ayudándonos y empoderándonos para vencer al egoísmo y tomar las medidas necesarias para que éste no sea catastrófico, sino creativo y generativo de nuevas órdenes de convivencia, de modelos económicos innovadores y de un sentido más alto de vivir y de convivir.

CONCLUSIÓN: NO TRAGEDIA SINO CRISIS

Para terminar, quiero testimoniar mi profunda convicción de que el escenario actual no es de tragedia sino de crisis. La tragedia termina mal con una Tierra desvastada pero que puede continuar sin nosotros. La crisis purifica, nos hace madurar y encontrar formas de superación satisfactorias para toda la comunidad de vida, del ser humano y de la Tierra.
El actual dolor no es el estertor de un moribundo, sino el dolor de un nuevo parto. Hasta ahora hemos explotado exhaustivamente el capital material que es finito, cabe ahora trabajar el capital espiritual que es infinito porque infinita es nuestra capacidad de amar, de convivir hermanablemente y de penetrar en los misterios del universo y del corazón humano.
Como todos venimos del corazón de las grandes estrellas rojas en las cuales se forjaron los elementos que nos constituyen, está claro que nosotros nacimos para brillar y no para sufrir. E iremos nuevamente a brillar –esta es mi firme esperanza – en una civilización planetaria más respetuosa de la Madre Tierra, más incluyente de todos, más solidaria a partir de los más desposeídos, más espiritual y llena de reverencia frente al esplendor del universo y mucho más feliz. Con estas palabras, se dan por iniciadas las intervenciones en esta importantísima Conferencia sobre la crisis financiera y económica mundial.
Al contextualizar la problemática, he querido enfatizar que, para poder aprovechar las oportunidades que la actual crisis nos presenta, tendremos que deponer actitudes egoístas. Estas, en verdad, sólo buscan preservar un sistema que, supuestamente, beneficia a una minoría y claramente tiene nefastas consecuencias para la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.
Tenemos todos que revestirnos de SOLIDARIDAD y de COOPERACIÓN para poder dar un salto cualitativo hacia un futuro de paz y bienestar. Permítanme, queridos hermanos y hermanas concluir esta reflexión con las palabras del Santo Padre, el Papa Benedicto XVI para esta Conferencia: “Invoco para los participantes de la Conferencia, como también para los responsables de la cosa pública y de los destinos del planeta, el Espíritu de Sabiduría y de Solidaridad Humana para que la actual crisis se transforme en oportunidad capaz de ayudarnos a brindar una mayor atención a la dignidad de cada ser humano y promover una distribución más equitativa del poder de decisión y de los recursos, con particular atención a los pobres, cuyo número, desafortunadamente, es cada vez mayor.”

Muchas gracias.

EL NUEVO HERALD NACIÓ PARA SER CENTAVO

Por: Yohandry Fontana

Tomado de Yohandry’s Weblog

El director de El Nuevo Herald, Humberto Castelló, anunció el miércoles su renuncia

El director de El Nuevo Herald, Humberto Castelló, anunció el miércoles su renuncia

Una conocida me comentó con candidez sobre la “benevolencia” con que el ultraderechista periódico digital El Nuevo Herald se había referido al desempeño del equipo cubano durante el II Clásico Mundial de Béisbol.
No puedo afirmar si mi interlocutora tiene razón o no, pero posiblemente ignora la otra cara del problema: el Herald está en quiebra.
Evidente su bancarrota, anda haciendo lo indecible para justificar su supuesto “impacto” en la población de habla hispana, y particularmente entre los cubanos, mediante la edición digital, por cuya sobrevivencia cruza los dedos. En busca de tal aceptación, parece ser que una de las estrategias es cubrir con miel sus pezuñas y hasta se ha puesto una nueva ropita. El lobo está asustado. Y no es para menos. Un exhaustivo análisis de la revista Time sobre el mercado de la prensa escrita norteamericana, vaticina que el Herald será el próximo diario en acogerse al Capitulo 11 de la Ley de Bancarrota, y revela detalles de su mala hora.
Desde ya, ese ácido periódico, para seguir cumpliendo con la misión de anunciar que corresponde a todo heraldo que se respete -y aunque él no se respeta mucho-, acaba de hacer público que despedirá a 205 trabajadores y recortará radicalmente la paga al resto del personal que sobreviva.
“Tiene el fondillo en un charco y está pensando en melones”, reza una sentencia contenida en los panchatantras indios del siglo IV, y con el trasero mojado sin remedio, los reporteros de la sucursal en español del Herald siguen asistiendo como si nada les pasara a las reuniones de la Sociedad Interamericana de Prensa, que no pierde un milímetro para atacar a Cuba. Lo mismo ha hecho siempre este brazo en español del Herald, desde que el cabecilla de la Fundación Nacional Cubano Americana, Jorge Más Canosa, le marcara el camino editorial, llevado de la mano por la inteligencia norteamericana y los más reacios líderes anticubanos.
Antes del anunciado despido, con anterioridad, habían recortado ostensiblemente los equipos de trabajo de la sucursal en español de este diario, propiedad de la cadena McClatchy.
Ahora, también han puesto en venta un piso entero de su inmueble, y, para colmo, no encuentran comprador. Nada, que el que nace para centavo, nunca llegará a peseta.

UNA REUNIÓN QUE VALIÓ LA PENA

Reflexión de Fidel Castro

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Finalizado el evento sobre Globalización y Desarrollo con la presencia de más de 1500 economistas, destacadas personalidades científicas y representantes de organismos internacionales reunidos en La Habana, recibí una carta y un documento de Atilio Boron, Doctor en Ciencias Políticas, Profesor Titular de Teoría Política y Social, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales, PLED, aparte de otras importantes responsabilidades científicas y políticas.
Atilio, firme y leal amigo, había participado el jueves 6 en el programa de la Mesa Redonda de la Televisión Cubana, junto a otras eminencias internacionales que asistieron a la Conferencia sobre Globalización y Desarrollo.
Supe que se marcharía el domingo y decidí invitarlo a un encuentro a las 5 de la tarde del día anterior, sábado 7 de marzo.
Había decidido escribir una reflexión sobre las ideas contenidas en su documento. Utilizaré en la síntesis sus propias palabras:
“…Nos hallamos ante una crisis general capitalista, la primera de una magnitud comparable a la que estallara en1929 y a la llamada ‘Larga Depresión’ de 1873-1896. Una crisis integral, civilizacional, multidimensional, cuya duración, profundidad y alcances geográficos seguramente habrán de ser de mayor envergadura que las que le precedieron.
“Se trata de una crisis que trasciende con creces lo financiero o bancario y afecta a la economía real en todos sus departamentos. Afecta a la economía global y que va mucho más allá de las fronteras estadounidenses. Leer completo AQUÍ

CRISIS SOBRE RUEDAS

Por: Randy Alonso Falcón
Tomado de Cubadebate

El sector automovilístico ha sido sacudido por la crisis financiera y es uno de los más magullados y fallidos, sobre todo en Estados Unidos. Primero sufrió el impacto de los altos precios de los combustibles para después caer estrepitosamente por la escasez de crédito y consumo que golpea a las principales economías del mundo.

DEL GRAN DETROIT A LA DEBACLE

ford-fiesta-colonia-0808-3-480x319Henry Ford, William C. Durant y Walter Chysler crearon en Michigan grandes emporios que llenaron de automóviles a todo el planeta bajo los nombres Ford, Buick, Cadillac, Chevrolet, Chrysler.
Su dominio absoluto llegó hasta los 80 del pasado siglo, cuando sus carros grandes y altos consumidores de combustible empezaron a ser desplazados en el mercado por modelos más pequeños y ahorradores producidos en Japón y Europa.
Los Toyotas han llegado a ser los autos más vendidos en los últimos años en Estados Unidos.
Pero ningún golpe ha sido más fuerte que el actual. Las Tres Grandes de Detroit están a punto del colapso, encabezadas por la gigante General Motors, cuyo valor en la Bolsa de Nueva York se ha despeñado hasta los niveles de la década del 40.
El coloso que emplea a más de 350 mil personas se ha declarado al borde de la quiebra por falta de liquidez para comenzar el 2009, y ha pedido a gritos el socorro del gobierno.
Los inversionistas ven un difícil futuro para GM. Un informe de previsiones del Deutsche Bank reducía a cero los valores de las acciones de la automovilística. El sombrío pronóstico señalaba que “incluso si GM lograse evitar la quiebra, creemos que su futuro no será muy diferente de una bancarrota”.
El grupo fabricante de automóviles ha anunciado el despido de unos 5 500 empleados y reducirá su capacidad de producción ante la baja en los pedidos. Sólo en el tercer trimestre del año, General Motors tuvo pérdidas por 2 500 millones de dólares. En noviembre, sus ventas cayeron un 41%.
La cúpula directiva del líder norteamericano en la manufactura de autos se ha planteado incluso la posibilidad de vender sus oficinas centrales en Detroit.
Su rival Ford, aunque menos asediada por la sequía financiera, ha visto reducido notablemente el valor de sus acciones. Su pérdida operativa en el tercer trimestre fue de 2 980 millones de dólares y sus ventas han bajado en un 30%. La plantilla de trabajadores se verá reducida en las próximas semanas en una décima parte. Su salvavidas es que la empresa obtuvo miles de millones de dólares en préstamos en el 2007 hipotecando sus plantas de producción.
El tercer fabricante norteamericano, Chrysler, enfrenta el problema más grave en sus 83 años de existencia, con la mayor caída porcentual de las ventas entre las productoras de vehículos. Su porción del mercado pasó del 16,2% en 1996 a 11% este año.
No se vislumbra en el horizonte ningún modelo que pueda salvar de la debacle al fabricante de las marcas Chrysler, Dodge y Jeep. Su línea de producción se inclina por camiones y camionetas todo-terrenos, cuando los consumidores están comprando principalmente autos con menor consumo de combustible.
La situación es tan mala que Chrysler LLC planea recortar una cuarta parte de su fuerza de trabajo y su propietario, Cerberus Capital Manegement LP, está en conversaciones con General Motors y otros para su venta.
Se pronostica que al final de este año se habrán vendido en Estados Unidos 2,5 millones de vehículos menos que en el 2007.

EUROPA RUEDA PINCHADA

citroen-iso-medioambiente-0808-1Las ventas de autos en Europa cayeron un 8,2% en septiembre respecto a igual mes del pasado año.
Opel, la filial alemana de General Motors, informó su intención de pedir al gobierno alemán una ayuda multimillonaria en previsión de la posibilidad de una paralización de los flujos financieros desde EE.UU.
La británica Vauxhall, que fabrica los mismos modelos que Opel, pero con el volante a la derecha, pidió al gobierno del Reino Unido una inyección financiera para asegurar 5 mil puestos de trabajo.
La empresa constructora de carros deportivos Porsche anunció que prolongará las vacaciones navideñas de sus empleados debido a la crisis. Su planta central cerca de Stuttgart estará cerrada del 22 de diciembre al 9 de enero.
Daimler, la propietaria del Mercedes Benz, comunicó que interrumpirá también la producción en sus 14 fábricas alemanas por 4 semanas, entre fines de diciembre y principios de enero. Más de 100 mil trabajadores estarán en paro forzoso. Así pasará en las fábricas de la BMW, cuyas ventas en noviembre registraron una caída del 25Los dos gigantes franceses del automóvil, Peugeot-Citröen y Renault, cerrarán temporalmente algunas de sus plantas para reducir la producción. Renault echará cerrojos a las puertas de sus fábricas en Francia y las plantas de Turquía, Rusia y Eslovenia. La empresa anunció recientemente la supresión de 6 mil puestos de trabajo en Europa. Peugeot-Citröen, por su parte, detendrá por algunas semanas sus plantas en territorio francés y en España y Eslovaquia.
La SEAT en España dejará sin empleo durante este mes a 750 trabajadores y prevé paros productivos que afectarán a otros 4 500 obreros.
Los constructores suecos de vehículos pesados Volvo (filial de Ford) y Scania se mostraron pesimistas sobre el futuro. Volvo declaró una disminución del 55% de los pedidos en el tercer trimestre del año y una caída del 36,5% de los beneficios. “Constatamos una ralentización real y brutal; francamente, más brutal de lo que hemos visto jamás”, declaró el presidente del grupo, Leif Johansson.
La crisis alcanza también a los proveedores de piezas y partes. El grupo germano Bosch envió a pausa obligatoria a 400 empleados de su fábrica cerca de Stuttgart. El fabricante de neumáticos y componentes, Continental, también alemán, anunció que está estudiando recortes de plantilla.

TAMPOCO ESCAPA EL ORIENTE

Pese a llevar la delantera en el mercado automovilístico, con sus modelos menos gastadores, los constructores asiáticos también han sufrido la zozobra de la crisis.
El líder japonés, Toyota Motor Corporation, predijo que sus beneficios se reducirán a la mitad en el periodo 2008-2009 y su marca principal disminuirá sus ventas por primera vez en 10 años, debido a la caída del mercado norteamericano. 2008072995toyota1En sus planes de contingencia está el recorte de 3 mil empleos temporarios en sus fábricas en Japón.
La compañía Nissan, con un 44% de participación del grupo francés Renault, anunció caídas de sus beneficios netos en un 40,5% entre abril y septiembre, y la supresión de 3 500 empleos en factorías en Japón, EE.UU y España.
El pasado 11 de noviembre, más de mil trabajadores de Nissan en Barcelona protagonizaron una violenta manifestación para protestar por los 1680 despidos previstos en la sede española de esa compañía.
En Corea del Sur, su tercera firma automotriz, GM DAewoo Automotive and Technology Co., filial de General Motors, planea una suspensión temporal de la producción en diciembre, debido a la caída de las ventas internacionales.

RESCATE ENTRE DUDAS

La palabra favorita en la economía norteamericana de hoy es lo que están pidiendo las automotrices. El Presidente de General Motors, Rick Wagoner, dijo a la publicación Automotive News que es necesario actuar rápidamente ante la aguda crisis de la industria automovilística estadounidense y ha hecho un llamado al gobierno a ayudarla, pues la crisis económica está haciendo peligrar su supervivencia.
“Estamos convencidos de que las consecuencias de una bancarrota serían terribles”, señaló Wagoner. “Necesitamos encontrar una manera de salir de esta, y ese es realmente nuestro enfoque”.
El gobierno de Bush, sin embargo, ha hecho caso omiso al SOS de las tres grandes de Detroit. De los millones de millones que han repartido Paulson y Bernanke, ni uno sólo ha ido a parar a los fabricantes de autos, otrora símbolos del poderío industrial norteamericano. La Casa Blanca ha dejado el problema en manos del Congreso y ha advertido a las compañías que deben tomar “decisiones difíciles”. “Estoy preocupado con el hecho de que el dinero del contribuyente sea suministrado a estas empresas, que pueden no sobrevivir”, dijo Bush.
Bush y los ejecutivos del sector automotriz norteamericano a principios del 2007 cuando concertaban esfuerzos sobre biocombustibles
El Congreso, de mayoría demócrata, ha intentado lidiar con el asunto. Después de dar sendas audiencias con los ejecutivos de GM, Ford y Chrysler el mes pasado, el legislativo escuchó esta semana el reclamo y súplica de ayuda de las tres compañías, ascendentes a unos 34 mil millones de dólares. La más urgida es General Motors, que solicitó 18 mil millones, con el añadido de la necesidad perentoria de recibir 4 mil millones antes de que finalice el año.
En la audiencia ante los miembros del Comité de Asuntos Bancarios del Senado, el economista jefe de la firma de análisis financiero Moody´s Economy, Mark Zandi, dijo incluso que los 34 mil millones “no serán suficientes para que puedan evitar la bancarrota en los próximos dos años”. Sus cálculos estiman que el sector requiere ayuda por un monto entre los 75 mil y los 125 mil millones de dólares
gm-to-reduce-full-size-truck-production-beginning-in-july1Pero son unos cuantos los escépticos entre los legisladores sobre la urgencia de aprobar el plan de rescate y ha habido agrias disputas sobre cuál será la fuente para las ayudas. Poco han hecho, además, los ejecutivos para ilustrar la necesidad ante el Congreso. A las audiencias de noviembre acudieron en vuelos de sus flotas de aviones corporativos y con pocas ideas sobre cómo mejorar las tecnologías de sus automóviles. Esta semana, los tres presidentes viajaron hasta el Congreso conduciendo autos híbridos de menor consumo de combustible, tratando de dar un golpe de efecto y prometieron utilizar el dinero que se les preste para mejorar su competitividad y el uso de energías alternativas.
Las tres empresas perjuraron que reducirán el salario de sus ejecutivos, refinanciarán su deuda, revisarán las concesiones del sindicato, fabricarán coches híbridos y eléctricos y eliminarán algunas marcas. Además, GM y Ford establecieron planes para vender sus flotas de aviones corporativos.
Ford venderá su control de la firma sueca Volvo, GM dejará de producir las marcas Pontiac y Saturn. Las tres empresas reducirán sus plantillas irremediablemente.
Las estadísticas más recientes indican que las ventas de automóviles en Estados Unidos sufrieron una bajada del 37% en noviembre, la tasa más baja en 26 años, debido a la recesión y la congelación de créditos.
El liderazgo del Congreso ha dejado entrever un pronto acuerdo para la ayuda, pero que sería menos de la mitad de lo solicitado, unos 15 mil millones de dólares. La Pelosi y Reid presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, confirmó los propósitos: “Creo que habrá una intervención. Una bancarrota pone en desventaja a todos, incluyendo nuestra economía, así es que esa no es una opción”. El líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, se expresó en el mismo sentido: “Debemos evitar el colapso de las empresas automotrices, o nos arriesgamos a sumar a millones de estadounidenses en las listas de los parados”.
Para el Presidente electo Barack Obama, esta es una de las prioridades a atender no más asumir su mandato, según ha dicho. Su Jefe de Gabinete ha estado en permanente contacto con los líderes congresionales sobre el tema. The Wall Street Journal señala que varios miembros del Consejo de Administración de GM tienen influencia en el futuro Washington, la cual quieren hacer valer. Entre ellos está Erskine Bowles, quien fuera jefe de gabinete del presidente Bill Clinton, y John Bryant, uno de los organizadores de la campaña presidencial de Obama.
También presionan los sindicatos del automóvil, que gastaron 80 millones en apoyo a las campañas que aumentaron la mayoría demócrata en el Congreso y empujaron a Obama hacia la Casa Blanca.
Habrá que ver si el nuevo Presidente llega a tiempo para el salvamento o si el Congreso logra ponerse de acuerdo. Una bancarrota del sector afectaría a casi cinco millones de trabajadores y arrastraría a la economía estadounidense.
Por si acaso, GM, Ford y Chrysler le han pedido también al gobierno canadiense una ayuda por 6 800 millones de dólares canadienses (5 440 millones de dólares estadounidenses). Según las estadísticas, alrededor del 12% del Producto Interno Bruto del sector industrial canadiense procede del sector del automóvil, que emplea a unas 500 mil personas, en su mayor parte en la provincia de Ontario.
En Europa, a la vez, la industria automovilística ha pedido una ayuda ascendente a 40 mil millones de euros. Sin embargo, la Comisaria Europea de Competencia, Noelie Kroes, se opone a un tratameinto similar al del sector financiero.
La crisis sigue sobre ruedas. El modelo de consumo desmedido que idealizó el auto grande y lujoso, cambiado cada poco tiempo, como expresión de realización social y necesidad moderna, está en quiebra. El saldo mejor es que se está forzando a los magnates del automóvil y a los políticos a pensar en autos más ahorradores y en las energías alternativas. Espero que los biocombustibles y sus promesas de crear más hambre no sean la salida.

EL G-20, EL G-21 Y EL G-192

Reflexiones de Fidel Castro

fidel_cmdte2Como si no existiesen suficientes causas para enloquecer, la proliferación de siglas con motivo de la crisis se multiplica de tal modo, que nadie acaba de entenderlas. La primera fue la del G‑20, grupo selecto que en Washington pretendió representar a todos; la segunda, el grupo también selecto de APEC que se reunió en Lima; ahí estaban presentes el país más rico, Estados Unidos, en el número uno, con un PIB per cápita de 45 mil dólares por año, y el que ocupa alrededor del número 100, la República Popular China, con 2 483, el mayor inversor en Bonos del Tesoro de aquel país.
El G-192 es como el presidente Leonel Fernández, de la República Dominicana, que no está en ninguno de los dos, denomina a tal grupo, aludiendo a la cifra de miembros de las Naciones Unidas en una conferencia económica con la participación de Joseph Stiglitz, Premio Nóbel de esa ciencia.
George Soros, gran magnate de origen húngaro y ciudadano norteamericano inmensamente rico, escuchaba entre otras importantes personalidades.
Es tarea de ajedrecistas desentrañar los argumentos de tan diversos intereses nacionales y empresariales de los grupos G-20 y G-21.
Lo real es que, si un país del Tercer Mundo suscribe a la vez acuerdos de libre comercio con ocho o diez países desarrollados o emergentes, entre los cuales algunos se caracterizan por ser productores tradicionales de mercancías abundantes y atractivas a bajo costo o productos industriales sofisticados, como Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea del Sur, etcétera, la naciente industria de un país en desarrollo tendrá que competir con los sofisticados productos que salen de la industria de los más desarrollados o de las manos laboriosas de sus poderosos socios, uno de los cuales maneja a su antojo las finanzas mundiales. Les quedaría sólo el papel de productores de materias primas baratas requeridas de grandes inversiones que serán en todo caso propiedad extranjera con plenas garantías contra veleidades nacionalizadoras. No les quedaría más que las manos extendidas esperando el piadoso apoyo al desarrollo, y una eterna deuda a pagar con el sudor de sus hijos. ¿No es acaso lo mismo que ha ocurrido hasta hoy? Por ello no vacilo en solidarizarme con la posición de Chávez, cuando afirma que no está de acuerdo con la receta de Lima. Sobran razones. Observemos el desarrollo de los acontecimientos, exigiendo derechos sin ponernos de rodillas.

Fidel Castro Ruz
Noviembre 23 de 2008
7 y 30 p.m.

EL PARTO DE LOS MONTES

Reflexiones de Fidel Castro

fidel_cmdte1Bush se mostraba feliz con tener a Lula a su diestra en la cena del viernes. A Hu Jintao, al que respeta por el enorme mercado de su país, la capacidad de producir bienes de consumo a bajo precio y el caudal de sus reservas en dólares y bonos de Estados Unidos, lo sentó a su izquierda.
Medvédev, a quien ofende con la amenaza de ubicar los radares y la cohetería estratégica nuclear no lejos de Moscú, fue ubicado en un asiento distante del anfitrión de la Casa Blanca.
El rey de Arabia Saudita, un país que producirá en un futuro próximo 15 millones de toneladas de petróleo ligero a precios altamente competitivos, quedó también a su izquierda, al lado de Hu.
Su más fiel aliado en Europa, Gordon Brown, Primer Ministro del Reino Unido, no aparecía cerca de él en las imágenes.
Nicolás Sarkozy, descontento con la arquitectura actual del orden financiero, quedó distante de él, con el rostro amargado.
Al Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, víctima del resentimiento personal de Bush y asistente al cónclave de Washington, ni siquiera lo vi en las imágenes televisadas de la cena.
De esa forma fueron ubicados los asistentes al banquete.
Cualquiera hubiera pensado que al día siguiente se produciría el debate de fondo sobre el peliagudo tema.
Temprano en la mañana del sábado, las agencias informaban sobre el programa que tendría lugar en el National Building Museum de Washington. Cada segundo estaba programado. Se analizarían la actual crisis y las medidas a tomar. Se iniciaría a las 11 y 30 hora local. Primero, sesión gráfica: “fotos de familia”, como las llamó Bush; veinte minutos después, la primera plenaria, seguida de una segunda a la mitad del día. Todo rigurosamente programado, hasta los nobles servicios sanitarios.
Los discursos y análisis durarían aproximadamente tres horas y 30 minutos. A las 3 y 25, hora local, almuerzo. De inmediato, a las 5 y 5, declaración final. Una hora después, a las 6 y 5, Bush marcharía a descansar, cenar y dormir plácidamente en Camp David.
El día transcurría, para los que seguían el evento, con la impaciencia por conocer cómo en tan breve tiempo se abordarían los problemas del planeta y de la especie humana. Estaba anunciada una declaración final.
El hecho real es que la declaración final de la Cumbre se elaboró por asesores económicos preseleccionados, bastante afines al pensamiento neoliberal, mientras Bush en sus pronunciamientos pre y pos cumbre reclamaba más poder y más dinero para el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones mundiales que están bajo riguroso control de Estados Unidos y sus más cercanos aliados. Ese país había decidido inyectar 700 mil millones de dólares para salvar a sus bancos y empresas transnacionales. Europa ofrecía una cifra igual o mayor. Japón, su más firme pilar en Asia, ha prometido una contribución de 100 mil millones de dólares. Esperan de la República Popular China, que desarrolla crecientes y convenientes vínculos comerciales con los países de América Latina, otra contribución de 100 mil millones procedentes de sus reservas.
¿De dónde saldrían tantos dólares, euros y libras esterlinas como no fuera endeudando seriamente a las nuevas generaciones? ¿Cómo se puede construir el edificio de la economía mundial sobre billetes de papel, que es en lo inmediato lo que realmente se pone en circulación, cuando el país que los emite sufre un enorme déficit fiscal? ¿Valdría la pena tanto viaje por aire hacia un punto del planeta llamado Washington para reunirse con un Presidente al que le quedan sólo 60 días de gobierno, y suscribir un documento que ya estaba diseñado de antemano para ser aprobado en el Washington Museum? ¿Tendría razón la prensa radial, televisiva y escrita de Estados Unidos al no concederle atención especial a ese viejo rejuego imperialista en la cacareada reunión?
Lo increíble es la propia declaración final, aprobada por consenso de los participantes en el cónclave. Es obvio que constituye una aceptación plena de las exigencias de Bush, antes y durante la cumbre. A varios de los países participantes no les quedaba otra alternativa que aprobarla; en su lucha desesperada por el desarrollo, no deseaban aislarse de los más ricos y poderosos, así como de sus instituciones financieras, que constituyen mayoría en el seno del Grupo G‑20.
Bush habló con verdadera euforia, usando palabras demagógicas, leyó frases que retratan la declaración final:
“La primera decisión que tuve que tomar ―dijo― fue quiénes venían a la reunión. Decidí que teníamos que tener a las naciones del Grupo de los 20, en lugar de solamente el Grupo de los Ocho o el Grupo de los Trece.
“Pero una vez que se toma la decisión de tener al Grupo de los 20, la pregunta fundamental es con cuántas naciones de seis diferentes continentes, que representan a diferentes etapas de desarrollo económico, es posible alcanzar acuerdos que sean sustanciales, y me complace informarles que la respuesta a esa pregunta es que lo logramos.
“Estados Unidos ha tomado algunas medidas extraordinarias. Ustedes, que han seguido mi carrera, saben, yo soy un partidario del libre mercado, y si uno no toma medidas decisivas, es posible que nuestro país se suma en una depresión más terrible que la Gran Depresión.”
“Recién empezamos a trabajar con el fondo de 700 mil millones de dólares que está comenzando a liberar dinero a los bancos.”
“De manera que todos entendemos la necesidad de promover políticas económicas a favor del crecimiento”.
“La transparencia es muy importante para que los inversionistas y los reguladores puedan saber exactamente qué está pasando.”
El texto del resto de lo que dijo Bush es por el estilo.
La declaración final de la Cumbre, que requiere por su extensión media hora para leerlo en público, se define a sí misma en un grupo de párrafos seleccionados:
“Nosotros, los líderes del Grupo de los 20, hemos celebrado una reunión inicial en Washington el 15 de noviembre entre serios desafíos para la economía y los mercados financieros mundiales…”
“…debemos poner las bases para una reforma que nos ayude a asegurarnos de que una crisis global como esta no volverá a ocurrir. Nuestro trabajo debe estar guiado por los principios del mercado, el régimen de libre comercio e inversión…”
“…los actores del mercado buscaron rentabilidades más altas sin una evaluación adecuada de los riesgos y fracasaron…”
“Las autoridades, reguladores y supervisores de algunos países desarrollados no apreciaron ni advirtieron adecuadamente de los riesgos que se creaban en los mercados financieros…”
“…las políticas macroeconómicas insuficientes e inconsistentemente coordinadas, e inadecuadas reformas estructurales, condujeron a un insostenible resultado macroeconómico global.”
“Muchas economías emergentes, que han ayudado a sostener la economía mundial, cada vez más sufren el impacto del frenazo mundial.”
“Subrayamos el importante papel del FMI en la respuesta a la crisis, saludamos el nuevo mecanismo de liquidez a corto plazo y urgimos a la continua revisión de sus instrumentos para asegurar la flexibilidad.
“Animaremos al Banco Mundial y a otros bancos multilaterales de desarrollo a usar su plena capacidad en apoyo de su agenda de ayuda…”
“Nos aseguraremos de que el FMI, el Banco Mundial y los otros bancos multilaterales de desarrollo tengan los recursos suficientes para continuar desempeñando su papel en la resolución de la crisis.”
“Ejercitaremos una fuerte vigilancia sobre las agencias de crédito, con el desarrollo de un código de conducta internacional.”
“Nos comprometemos a proteger la integridad de los mercados financieros del mundo, reforzando la protección del inversor y el consumidor.”
“Estamos comprometidos a avanzar en la reforma de las instituciones de Bretton Woods, de forma que puedan reflejar los cambios en la economía mundial para incrementar su legitimidad y efectividad.”
“Nos reuniremos de nuevo el 30 de abril de 2009 para revisar la puesta en marcha de los principios y decisiones tomadas hoy.”
“Admitimos que estas reformas sólo tendrán éxito si se basan en un compromiso con los principios del libre mercado, incluyendo el imperio de la ley, respeto a la propiedad privada, inversión y comercio libre, mercados competitivos y eficientes y sistemas financieros regulados efectivamente.”
“Nos abstendremos de imponer barreras a la inversión y al comercio de bienes y servicios.”
“Somos conscientes del impacto de la actual crisis en los países en desarrollo, particularmente en los más vulnerables.
“Mientras avanzamos, estamos seguros de que mediante la colaboración, la cooperación y el multilateralismo superaremos los desafíos que tenemos ante nosotros y lograremos restablecer la estabilidad y la prosperidad en la economía mundial.”
Lenguaje tecnocrático, inaccesible para las masas.
Pleitesía al imperio, que no recibe crítica alguna a sus métodos abusivos.
Loas al FMI, Banco Mundial y las organizaciones multilaterales de créditos, engendradores de deudas, gastos burocráticos fabulosos e inversiones encaminadas al suministro de materias primas a las grandes transnacionales, que son además responsables de la crisis.
Así por el estilo, hasta el último párrafo. Es aburrida, plagada de lugares comunes. No dice absolutamente nada. Fue suscrita por Bush, campeón del neoliberalismo, responsable de matanzas y guerras genocidas, que ha invertido en sus aventuras sangrientas todo el dinero que habría sido suficiente para cambiar la faz económica del mundo.
En el documento no se dice una palabra de lo absurdo de la política de convertir los alimentos en combustible que propugna Estados Unidos, del intercambio desigual de que somos víctimas los pueblos del Tercer Mundo, ni sobre la estéril carrera armamentista, la producción y comercio de armas, la ruptura del equilibrio ecológico, y las gravísimas amenazas a la paz que ponen al mundo al borde del exterminio.
Sólo una frasecita perdida en el largo documento menciona la necesidad de “afrontar el cambio climático”, cuatro palabras.
Por la declaración se verá cómo los países presentes en el cónclave demandan reunirse de nuevo en abril de 2009, en el Reino Unido, Japón o cualquier otro país que cuente con los requisitos adecuados -nadie sabe cuál-, para analizar la situación de las finanzas mundiales, con el sueño de que las crisis cíclicas nunca vuelvan a repetirse con sus dramáticas consecuencias.
Ahora les corresponderá a los teóricos de izquierda y de derecha opinar fría o acaloradamente sobre el documento.
Desde mi punto de vista, no fueron rozados ni con el pétalo de una flor los privilegios del imperio. Si se dispone de la paciencia necesaria para leerlo desde el principio hasta el final, podrá apreciarse cómo se trata simplemente de una apelación piadosa a la ética del país más poderoso del planeta, tecnológica y militarmente, en la época de la globalización de la economía, como quienes ruegan al lobo que no se devore a la Caperucita Roja.

Fidel Castro Ruz
Noviembre 16 de 2008
4 y 12 p.m.

MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

La Cumbre del G-20, promocionada por George W. Bush para buscar una "solución" a la crisis financiera

La promocionada Cumbre del G-20, organizada por el presidente norteamericano George W. Bush, con el fin de buscar “soluciones” a la crisis financiera y la recesión económica que afecta al planeta, ocupó los titulares de la prensa este 15 de noviembre, cuando un reducido grupo de mandatarios, los representantes de las grandes potencias capitalistas y un pequeño contingente de los llamados “países emergentes”, debatieron acerca del impacto de la crisis y los posibles caminos a seguir.
Con diferencias de matices y enfoques, los reunidos en la capital norteamericana coincidieron en “salvar al capitalismo”, proponiendo para ello lanzar un salvavidas al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, promotores de las políticas neoliberales que condujeron al mundo a la actual situación.
Lejos de desmontar esas estructuras, responsables de la desigualdad y el injusto orden económico que prima en las relaciones internacionales, la reunión de Washington buscó alternativas para enmendar el problema, pero sin buscar una solución radical y definitiva, la cual tiene que pasar por desechar los mecanismos capitalistas de desregulación del mercado, que tantos males está ocasionando a los pueblos.
Fiel a la doctrina del neoliberalismo más rancio, Bush lanzó una defensa a ultranza del libre mercado, desconociendo los sinsabores provocados por esa loca estrategia económica. Durante su intervención, el mandatario norteamericano hizo de nuevo hincapié en que el crecimiento económico es la ruta para solucionar los problemas y afirmó que “el camino más seguro es a través del capitalismo de libre mercado”.
No conforme con esta tesis, Bush recalcó que el mundo debe “rechazar” el proteccionismo e instó a avanzar en la ronda de Doha a finales de diciembre, para después identificar a la Cumbre como un “éxito” porque según su apreciación los gobernantes se han mostrado de acuerdo en la necesidad de reformar las instituciones financieras, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y de mejorar la integridad de los mercados financieros.
Si bien algunas pocas voces señalaron desacuerdos en algunos enfoques, el espíritu de la reunión del G-20 en Washington se resume en las palabras de Bush en defensa del capitalismo, régimen económico social que esta conduciendo al planeta a un callejón sin salida, pero visto como “sacrosanto asunto” nadie se atrevió a proponer su total abolición y sustitución por un nuevo orden social más justo, equitativo y racional.
Incorporada ya a los libros de historia, la reunión del G-20 lejos de buscar la solución radical a los problemas del mundo, toco el asunto por la epidermis, dejando intacto el centro del tema que no es más que la existencia del sistema capitalista, al que tratan de enmendar ante las evidentes fisuras que lo aquejan.
De los asistentes al convite de Bush ha salido un programa de acciones, que tendrá su primera revisión en marzo del 2009, momento donde el hoy presidente norteamericano solo será un observador desde las gradas, recayendo en Barack Obama dar continuidad o torcer parte del rumbo trazado en la reunión del G-20.

En muchas ciudades del mundo se desarrollaron marchas en reclamo de una verdadera solución a la crisis

En muchas ciudades del mundo se desarrollaron marchas en reclamo de una verdadera solución a la crisis

Mientras los reunidos en la capital norteamericana buscaban “soluciones” para salvar al capitalismo, las calles de muchas ciudades del planeta eran testigos de marchas y protestas de miles de personas que reclaman verdaderos cambios y soluciones definitivas para los grandes problemas que aquejan a millones de seres humanos.
Fiel al ritual, los grandes medios de comunicación han seguido al detalle los sucesos de la reunión del G-20, mientras muy pocas líneas han registrado del reclamo de los millones de pobres y desposeídos de este mundo, los que no fueron invitados a la lujosa cena, la foto de ocasión y otros escenarios del encuentro que tuvo a Bush como anfitrión.
La crisis sigue su marcha, ante ella los ricos y poderosos ya han diseñado su estrategia, falta por ver que harán los pueblos, los que en definitiva son los que tienen la ultima palabra y hacen la historia.

Bush “La única solución a la crisis es el capitalismo …” AMPLIAR
Declaración de la Cumbre del G-20 AMPLIAR
Marchas y protestas contra la Cumbre del G-20 AMPLIAR
Cena de lujo para tiempos de estrecheces AMPLIAR

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