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CRISIS SOBRE RUEDAS

Por: Randy Alonso Falcón
Tomado de Cubadebate

El sector automovilístico ha sido sacudido por la crisis financiera y es uno de los más magullados y fallidos, sobre todo en Estados Unidos. Primero sufrió el impacto de los altos precios de los combustibles para después caer estrepitosamente por la escasez de crédito y consumo que golpea a las principales economías del mundo.

DEL GRAN DETROIT A LA DEBACLE

ford-fiesta-colonia-0808-3-480x319Henry Ford, William C. Durant y Walter Chysler crearon en Michigan grandes emporios que llenaron de automóviles a todo el planeta bajo los nombres Ford, Buick, Cadillac, Chevrolet, Chrysler.
Su dominio absoluto llegó hasta los 80 del pasado siglo, cuando sus carros grandes y altos consumidores de combustible empezaron a ser desplazados en el mercado por modelos más pequeños y ahorradores producidos en Japón y Europa.
Los Toyotas han llegado a ser los autos más vendidos en los últimos años en Estados Unidos.
Pero ningún golpe ha sido más fuerte que el actual. Las Tres Grandes de Detroit están a punto del colapso, encabezadas por la gigante General Motors, cuyo valor en la Bolsa de Nueva York se ha despeñado hasta los niveles de la década del 40.
El coloso que emplea a más de 350 mil personas se ha declarado al borde de la quiebra por falta de liquidez para comenzar el 2009, y ha pedido a gritos el socorro del gobierno.
Los inversionistas ven un difícil futuro para GM. Un informe de previsiones del Deutsche Bank reducía a cero los valores de las acciones de la automovilística. El sombrío pronóstico señalaba que “incluso si GM lograse evitar la quiebra, creemos que su futuro no será muy diferente de una bancarrota”.
El grupo fabricante de automóviles ha anunciado el despido de unos 5 500 empleados y reducirá su capacidad de producción ante la baja en los pedidos. Sólo en el tercer trimestre del año, General Motors tuvo pérdidas por 2 500 millones de dólares. En noviembre, sus ventas cayeron un 41%.
La cúpula directiva del líder norteamericano en la manufactura de autos se ha planteado incluso la posibilidad de vender sus oficinas centrales en Detroit.
Su rival Ford, aunque menos asediada por la sequía financiera, ha visto reducido notablemente el valor de sus acciones. Su pérdida operativa en el tercer trimestre fue de 2 980 millones de dólares y sus ventas han bajado en un 30%. La plantilla de trabajadores se verá reducida en las próximas semanas en una décima parte. Su salvavidas es que la empresa obtuvo miles de millones de dólares en préstamos en el 2007 hipotecando sus plantas de producción.
El tercer fabricante norteamericano, Chrysler, enfrenta el problema más grave en sus 83 años de existencia, con la mayor caída porcentual de las ventas entre las productoras de vehículos. Su porción del mercado pasó del 16,2% en 1996 a 11% este año.
No se vislumbra en el horizonte ningún modelo que pueda salvar de la debacle al fabricante de las marcas Chrysler, Dodge y Jeep. Su línea de producción se inclina por camiones y camionetas todo-terrenos, cuando los consumidores están comprando principalmente autos con menor consumo de combustible.
La situación es tan mala que Chrysler LLC planea recortar una cuarta parte de su fuerza de trabajo y su propietario, Cerberus Capital Manegement LP, está en conversaciones con General Motors y otros para su venta.
Se pronostica que al final de este año se habrán vendido en Estados Unidos 2,5 millones de vehículos menos que en el 2007.

EUROPA RUEDA PINCHADA

citroen-iso-medioambiente-0808-1Las ventas de autos en Europa cayeron un 8,2% en septiembre respecto a igual mes del pasado año.
Opel, la filial alemana de General Motors, informó su intención de pedir al gobierno alemán una ayuda multimillonaria en previsión de la posibilidad de una paralización de los flujos financieros desde EE.UU.
La británica Vauxhall, que fabrica los mismos modelos que Opel, pero con el volante a la derecha, pidió al gobierno del Reino Unido una inyección financiera para asegurar 5 mil puestos de trabajo.
La empresa constructora de carros deportivos Porsche anunció que prolongará las vacaciones navideñas de sus empleados debido a la crisis. Su planta central cerca de Stuttgart estará cerrada del 22 de diciembre al 9 de enero.
Daimler, la propietaria del Mercedes Benz, comunicó que interrumpirá también la producción en sus 14 fábricas alemanas por 4 semanas, entre fines de diciembre y principios de enero. Más de 100 mil trabajadores estarán en paro forzoso. Así pasará en las fábricas de la BMW, cuyas ventas en noviembre registraron una caída del 25Los dos gigantes franceses del automóvil, Peugeot-Citröen y Renault, cerrarán temporalmente algunas de sus plantas para reducir la producción. Renault echará cerrojos a las puertas de sus fábricas en Francia y las plantas de Turquía, Rusia y Eslovenia. La empresa anunció recientemente la supresión de 6 mil puestos de trabajo en Europa. Peugeot-Citröen, por su parte, detendrá por algunas semanas sus plantas en territorio francés y en España y Eslovaquia.
La SEAT en España dejará sin empleo durante este mes a 750 trabajadores y prevé paros productivos que afectarán a otros 4 500 obreros.
Los constructores suecos de vehículos pesados Volvo (filial de Ford) y Scania se mostraron pesimistas sobre el futuro. Volvo declaró una disminución del 55% de los pedidos en el tercer trimestre del año y una caída del 36,5% de los beneficios. “Constatamos una ralentización real y brutal; francamente, más brutal de lo que hemos visto jamás”, declaró el presidente del grupo, Leif Johansson.
La crisis alcanza también a los proveedores de piezas y partes. El grupo germano Bosch envió a pausa obligatoria a 400 empleados de su fábrica cerca de Stuttgart. El fabricante de neumáticos y componentes, Continental, también alemán, anunció que está estudiando recortes de plantilla.

TAMPOCO ESCAPA EL ORIENTE

Pese a llevar la delantera en el mercado automovilístico, con sus modelos menos gastadores, los constructores asiáticos también han sufrido la zozobra de la crisis.
El líder japonés, Toyota Motor Corporation, predijo que sus beneficios se reducirán a la mitad en el periodo 2008-2009 y su marca principal disminuirá sus ventas por primera vez en 10 años, debido a la caída del mercado norteamericano. 2008072995toyota1En sus planes de contingencia está el recorte de 3 mil empleos temporarios en sus fábricas en Japón.
La compañía Nissan, con un 44% de participación del grupo francés Renault, anunció caídas de sus beneficios netos en un 40,5% entre abril y septiembre, y la supresión de 3 500 empleos en factorías en Japón, EE.UU y España.
El pasado 11 de noviembre, más de mil trabajadores de Nissan en Barcelona protagonizaron una violenta manifestación para protestar por los 1680 despidos previstos en la sede española de esa compañía.
En Corea del Sur, su tercera firma automotriz, GM DAewoo Automotive and Technology Co., filial de General Motors, planea una suspensión temporal de la producción en diciembre, debido a la caída de las ventas internacionales.

RESCATE ENTRE DUDAS

La palabra favorita en la economía norteamericana de hoy es lo que están pidiendo las automotrices. El Presidente de General Motors, Rick Wagoner, dijo a la publicación Automotive News que es necesario actuar rápidamente ante la aguda crisis de la industria automovilística estadounidense y ha hecho un llamado al gobierno a ayudarla, pues la crisis económica está haciendo peligrar su supervivencia.
“Estamos convencidos de que las consecuencias de una bancarrota serían terribles”, señaló Wagoner. “Necesitamos encontrar una manera de salir de esta, y ese es realmente nuestro enfoque”.
El gobierno de Bush, sin embargo, ha hecho caso omiso al SOS de las tres grandes de Detroit. De los millones de millones que han repartido Paulson y Bernanke, ni uno sólo ha ido a parar a los fabricantes de autos, otrora símbolos del poderío industrial norteamericano. La Casa Blanca ha dejado el problema en manos del Congreso y ha advertido a las compañías que deben tomar “decisiones difíciles”. “Estoy preocupado con el hecho de que el dinero del contribuyente sea suministrado a estas empresas, que pueden no sobrevivir”, dijo Bush.
Bush y los ejecutivos del sector automotriz norteamericano a principios del 2007 cuando concertaban esfuerzos sobre biocombustibles
El Congreso, de mayoría demócrata, ha intentado lidiar con el asunto. Después de dar sendas audiencias con los ejecutivos de GM, Ford y Chrysler el mes pasado, el legislativo escuchó esta semana el reclamo y súplica de ayuda de las tres compañías, ascendentes a unos 34 mil millones de dólares. La más urgida es General Motors, que solicitó 18 mil millones, con el añadido de la necesidad perentoria de recibir 4 mil millones antes de que finalice el año.
En la audiencia ante los miembros del Comité de Asuntos Bancarios del Senado, el economista jefe de la firma de análisis financiero Moody´s Economy, Mark Zandi, dijo incluso que los 34 mil millones “no serán suficientes para que puedan evitar la bancarrota en los próximos dos años”. Sus cálculos estiman que el sector requiere ayuda por un monto entre los 75 mil y los 125 mil millones de dólares
gm-to-reduce-full-size-truck-production-beginning-in-july1Pero son unos cuantos los escépticos entre los legisladores sobre la urgencia de aprobar el plan de rescate y ha habido agrias disputas sobre cuál será la fuente para las ayudas. Poco han hecho, además, los ejecutivos para ilustrar la necesidad ante el Congreso. A las audiencias de noviembre acudieron en vuelos de sus flotas de aviones corporativos y con pocas ideas sobre cómo mejorar las tecnologías de sus automóviles. Esta semana, los tres presidentes viajaron hasta el Congreso conduciendo autos híbridos de menor consumo de combustible, tratando de dar un golpe de efecto y prometieron utilizar el dinero que se les preste para mejorar su competitividad y el uso de energías alternativas.
Las tres empresas perjuraron que reducirán el salario de sus ejecutivos, refinanciarán su deuda, revisarán las concesiones del sindicato, fabricarán coches híbridos y eléctricos y eliminarán algunas marcas. Además, GM y Ford establecieron planes para vender sus flotas de aviones corporativos.
Ford venderá su control de la firma sueca Volvo, GM dejará de producir las marcas Pontiac y Saturn. Las tres empresas reducirán sus plantillas irremediablemente.
Las estadísticas más recientes indican que las ventas de automóviles en Estados Unidos sufrieron una bajada del 37% en noviembre, la tasa más baja en 26 años, debido a la recesión y la congelación de créditos.
El liderazgo del Congreso ha dejado entrever un pronto acuerdo para la ayuda, pero que sería menos de la mitad de lo solicitado, unos 15 mil millones de dólares. La Pelosi y Reid presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, confirmó los propósitos: “Creo que habrá una intervención. Una bancarrota pone en desventaja a todos, incluyendo nuestra economía, así es que esa no es una opción”. El líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, se expresó en el mismo sentido: “Debemos evitar el colapso de las empresas automotrices, o nos arriesgamos a sumar a millones de estadounidenses en las listas de los parados”.
Para el Presidente electo Barack Obama, esta es una de las prioridades a atender no más asumir su mandato, según ha dicho. Su Jefe de Gabinete ha estado en permanente contacto con los líderes congresionales sobre el tema. The Wall Street Journal señala que varios miembros del Consejo de Administración de GM tienen influencia en el futuro Washington, la cual quieren hacer valer. Entre ellos está Erskine Bowles, quien fuera jefe de gabinete del presidente Bill Clinton, y John Bryant, uno de los organizadores de la campaña presidencial de Obama.
También presionan los sindicatos del automóvil, que gastaron 80 millones en apoyo a las campañas que aumentaron la mayoría demócrata en el Congreso y empujaron a Obama hacia la Casa Blanca.
Habrá que ver si el nuevo Presidente llega a tiempo para el salvamento o si el Congreso logra ponerse de acuerdo. Una bancarrota del sector afectaría a casi cinco millones de trabajadores y arrastraría a la economía estadounidense.
Por si acaso, GM, Ford y Chrysler le han pedido también al gobierno canadiense una ayuda por 6 800 millones de dólares canadienses (5 440 millones de dólares estadounidenses). Según las estadísticas, alrededor del 12% del Producto Interno Bruto del sector industrial canadiense procede del sector del automóvil, que emplea a unas 500 mil personas, en su mayor parte en la provincia de Ontario.
En Europa, a la vez, la industria automovilística ha pedido una ayuda ascendente a 40 mil millones de euros. Sin embargo, la Comisaria Europea de Competencia, Noelie Kroes, se opone a un tratameinto similar al del sector financiero.
La crisis sigue sobre ruedas. El modelo de consumo desmedido que idealizó el auto grande y lujoso, cambiado cada poco tiempo, como expresión de realización social y necesidad moderna, está en quiebra. El saldo mejor es que se está forzando a los magnates del automóvil y a los políticos a pensar en autos más ahorradores y en las energías alternativas. Espero que los biocombustibles y sus promesas de crear más hambre no sean la salida.

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