¡Verdades de Cuba!

Informaciones, comentarios, reportajes, entrevistas, análisis acerca de Cuba y el mundo.

HIROSHIMA Y NAGASAKI; UNA HISTORIA OCULTA

07 Japon, Nagasaki tras la bomba atomica_jpg

Cuando el mundo conmemora con horror el aniversario de la explosión de las bombas atómicas sobre la población civil de las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, aún las dudas rodean la historia de aquellos sucesos.
Identificado como el acto criminal más cruel de la historia humana, la explosión de ambos artefactos fue un acto de fuerza de Estados Unidos, en un intento por amenazar a la URSS y como una manera clara de anunciar al mundo su supremacia militar.
Investigaciones recientes indican que el material radiactivo empleado para la fabricación de ambas bombas pudo provenir de los arsenales nazis, en una operación encubierta coordinada por el jefe de la Gestapo, Heinrich Müller a cambio de obtener su salvación ante el inminente descalabro militar alemán.
!Verdades de Cuba! reproduce dos artículos divulgados por el sitio Chiwulltun donde se detallan secretos hasta ahora ocultos al conocimiento del público.

PREGUNTAS SIN CONTESTAR ACERCA DE LAS BOMBAS ATOMICAS LANZADAS SOBRE HIROSHIMA Y NAGASAKI

Según se relata en las memorias de Winston Churchill, durante la conferencia de Postdam a finales de Julio de 1945, él y Truman decidieron contarle a Stalin que habían probado con éxito una bomba de gran poder destructivo en Nuevo México.
Para sorpresa de ambos, el ruso contestó con total indiferencia: “¿…también han conseguido una bomba atómica?..!que suerte!. Esa bomba es tremenda. Tírensela a los Japoneses.”. No hubo más preguntas por parte de Stalin.
En mayo de 1945 Heinrich Himmler mostraba una inaudita autoconfianza en su futuro inmediato. Según se puede leer en la autobiografía de Speer, el Reichführer Himmler tenia cartas que jugar con los vencedores, cartas que le permitirían ayudar a vencer a los japoneses en el Pacifico y a los rusos en el inminente conflicto mundial que muchos creían inevitable entre occidente y el bloque soviético. Pero se adelantaron sus dos hombres de confianza, el jefe de la Gestapo, Heinrich Müller, entregando el submarino U-234 a los americanos a cambio de una nueva vida, y también el General Kammler, poniendo a disposición de los soviéticos los ingenieros y los secretos de los programas espacial y nuclear nazis.
Al comprobar Himmler que su jugada ya no era útil a ninguno de los dos bandos aliados, cometió suicidio mediante la ingestión de una cápsula de cianuro el 23 de Mayo de 1945.
El 21 de Junio de 1946, durante el juicio de Nüremberg, el fiscal Jackson pregunta a Speer acerca de la explosión de un artefacto nuclear en las cercanías de Auschwitz, detonación aparentemente realizada con objeto de desintegrar a 20.000 judíos atrapados en el interior de una pequeña aldea construida para el evento. Speer negó tal posibilidad, argumentando que, por lo que él conocía, no había programa atómico alemán alguno para fabricar una bomba. Esta misma pregunta le fue realizada a otros jefes del Tercer Reich, pero sus contestaciones, así como muchas otras declaraciones efectuadas en el juicio, permanecen clasificadas y desconocidas para el público.
El 26 de Febrero del año 2001 la organización Simón Wiesenthal reclamó a la CIA un esclarecimiento del destino sufrido por el Jefe supremo de la Gestapo, Heinrich Müller.
Al parecer es detectable su presencia no solo en algunos documentos desclasificados relativos a campos de concentración americanos en 1945, sino en fotografías de la época que le muestran en el puerto de Portsmouth el 19 de Mayo de 1945, recibiendo al submarino U-234.
Oficialmente Heinrich Müller cometió suicido el 28 de Abril de 1945, pero en 1973 el gobierno alemán, a petición de la familia de Müller, autorizó la exhumación de sus restos. Lo que se encontró en la tumba eran los cadáveres de tres soldados anónimos. Ninguno correspondía a Müller.
Como jefe de la Gestapo, fue el propio Heinrich Müller quien controló y planificó la carga y salida del U-234, según las ordenes recibidas por Hitler. Existe la sospecha fundada de que la CIA dió una nueva identidad al jefe de la Gestapo a cambio de la captura del submarino U-234 y los secretos atómicos nazis que transportaba.
Ya comenzado el siglo XXI, más de 300 millones de documentos sobre la Alemania nazi permanecen retenidos en los archivos secretos de los Estados Unidos.
En base al Acta de Libertad de Información, todo documento secreto debe ser hecho público antes de transcurrir treinta años desde su clasificación. El 16 de Febrero de 1999, el Departamento de Defensa americano declaraba en una carta publica, en su sección 13 -A2, que la desclasificación de todos esos documentos “…sería causa de un grave daño a la seguridad nacional”.
Años después de los hechos, muchos se preguntan cual es el contenido tan secreto y dañino de los papeles concernientes al Tercer Reich, cual es el peligro y por qué siguen clasificados y negados a la opinión pública y a la Historia de la Humanidad.

El SUBMARINO U-234

El día del 49 aniversario del ataque a Hiroshima, Canal+ estrenó una desconocida película que el crítico de El País consideró perteneciente al genero de la “política ficción”: El último submarino.
En esta coproducción de escaso presupuesto se desarrolla un curioso argumento. Un submarino alemán zarpa a mediados de abril de 1945 desde Kristiansand (Noruega) llevando a bordo un cargamento de armas secretas: cohetes, radares, aviones y sobre todo óxido de uranio. El objetivo es alcanzar el Japón y construir allí el arma final para derrotar a los aliados. Esta arma es evidentemente la bomba atómica, que eventualmente instalada en un cohete, sería capaz de evitar la derrota del Eje en el último momento.
Este entretenido, pero aparentemente fantasioso argumento, produjo una película algo monótona que pasó por cierto completamente desapercibida. Incluso el crítico de El País (propietario de Canal+) fue poco entusiasta.
Parece pues que la mejor alternativa sería olvidar esta insípida película. Pero no es esto lo que deben hacer nuestros lectores, puesto que la película se basa (malamente como veremos) en hechos rigurosamente históricos. Es más, si la película tiene un defecto grave es el de no saber reflejar todo lo que realmente sucedió.

HECHOS COMPROBADOS

1) El 15 de Abril de 1945 partió desde el puerto noruego de Kristiansand submarino alemán de transporte U-234, de la clase XB, rumbo a Japón, bajo ordenes expresas del Jefe de la Gestapo, Heinrich Müller, y del propio Adolf Hitler.
El 13 de mayo del mismo año el submarino alemán decidió rendirse. Por la zona del Atlántico en que se encontraba debía entregarse a los canadienses.

2) Inexplicablemente, sin embargo, el capitán del navío decidió engañar a los canadienses dando sucesivas falsas posiciones, mientras se acercaba al puerto de Portsmouth (USA).
El 16 de mayo de 1945 el destructor americano “USS Sutton” tomó el control del U-234 que sería entregado a las autoridades de Portsmouth el 19 de mayo de 1945.

3) La noticia recibió amplio eco en la prensa tanto local (Portsmouth Herald) como nacional e internacional.

4) Desde el principio se reconoció que el submarino transportaba sistemas de armas secretas muy importantes hasta Japón. Entre sus pasajeros figuraban incluso dos oficiales del ejército nipón y un general alemán. Los japoneses se suicidaron tan pronto como el capitán de U-234 les comunicó su deseo de rendirse.

5) A bordo iban los últimos y más sofisticados avances de la ciencia y tecnología alemanas: un Messerchsmitt 262 desmontado pieza por pieza, componentes vitales de misiles y cohetes, equipos electrónicos de comunicación, radares, las últimas espoletas de proximidad, revolucionarias granadas anticarro, medicamentos contra la malaria… y un sinfín de planos detallados de otros tantos sistemas y equipos de la más reciente tecnología bélica germana.

6) Pero lo más importante es que circulaban intensos rumores de que entre las 240 toneladas de carga había óxido de uranio o como mínimo algo conectado con la energía atómica. Estos rumores no llegaron a la prensa nacional americana ni a la internacional, pero sí aparecieron en los periódicos locales de Portsmouth.

La pista nuclear se confirma.

En 1983 un equipo de investigadores de la CNN se puso a trabajar en este asunto ya lejano pero no olvidado. Tras un largo tira y afloja consiguieron que el United States Naval Archive desclasificase la lista de descarga del U-234.

La lista es ambigua en su redacción:

A) ¿Qué cantidad de óxido de uranio transportaba el submarino? ¿Diez contenedores con un total de 56 kg o 10 contenedores con 56 kg cada uno, es decir, un total de 560 kg?

B) ¿A qué tipo de óxido de uranio se refería la lista?

La pregunta “B” es absolutamente decisiva. El mineral de uranio es rico en el óxido U3O8. Es preciso entender que el U3O8 que se refina a partir del mineral uranífero natural es una sustancia relativamente inofensiva, especialmente en cantidades tan pequeñas como 560 kg. Media tonelada de U3O8 sólo contienen apenas 4 kg del isótopo explosivo del uranio de peso atómico 235, conocido generalmente como U235. Se necesitan de 50 a 60 kg de este isótopo para una bomba como la que destruyó Hiroshima. Extraer el isótopo explosivo U235 a partir del óxido natural U3O8 es un proceso muy complejo conocido como enriquecimiento. El producto final del enriquecimiento es el UO2, un polvo metálico pardusco con una proporción de U235 que varía entre el 3% para los reactores nucleares a más del 90% para las bombas atómicas.
560 kg de UO2 enriquecidos al 90% contendrían unos 450 kg de U235, es decir, suficiente material fisible para nueve o diez bombas.
El equipo de la CNN, que era totalmente consciente de la necesidad de aclarar estas cuestiones, solicitó más información sobre el óxido de uranio que transportaba el submarino. Pero el gobierno americano invocó su legislación sobre secretos nucleares y se negó a facilitar ningún detalle más.
Los alemanes tuvieron durante la guerra cantidades ingentes de mineral rico en U3O8 a su disposición (más de 1.200 toneladas), algo que por otra parte nunca se ocultó después de 1945.

WOLFGANG HIRSCHFELD

El que fue jefe de radiocomunicaciones del submarino, Wolfgang Hirschfeld, es el autor de dos libros donde narra sus vivencias durante la guerra (“Feindfahrten” y “Das Letzte Boot”).
“Das Letzte Boot” significa “El último submarino”. Esto no es casual, obviamente, pues es precisamente esta la obra en la que se ha inspirado el guionista de la película que se mencionó al principio y que el crítico de El País tomó por pura ficción.
Es interesante destacar que el gobierno de los Estados Unidos no se ha pronunciado oficialmente sobre la naturaleza exacta del uranio que transportaba el submarino U-234. Pero esto no ha impedido que ciertos medios de comunicación hayan puesto en circulación una versión oficiosa según la cual el submarino sólo transportaba óxido de uranio U3O8 no enriquecido y nada más.

LA VERDADERA CARGA.

En esta carta así como en los dos libros citados, el exoficial de comunicaciones del U-234, Sr. Hirschfeld, explica lo siguiente:

a) La misión del U-234 era ultrasecreta, pero en la base de Kiel (que es donde el submarino recibió originalmente su carga) todo el mundo sabía al menos una cosa: El destino del navío era Japón.
El motivo de esto era sencillo, pues existían dos oficiales japoneses pateando la base a sus anchas, que siempre estaban atentos junto al submarino cuando una nueva carga era introducida en éste.

b) Un día de enero de 1945 Hirschfeld observó como se habían depositado un montón de pequeños paquetes sobre la proa del buque. Los paquetes eran como cubos de unos 25 cm de arista. Estaban envueltos en algo que parecía papel y era de color marrón.

c) Junto a los paquetes se encontraban los dos oficiales japoneses. Uno de ellos escribía sobre cada paquete “U235” en gruesa tinta negra y a continuación dos marinos alemanes introducían el paquete con visible esfuerzo en un departamento de carga delantero del submarino.

d) Hirschfeld, extrañado por la escena y por el aparentemente estúpido error de los japoneses ( ¡¡Por qué poner “U235” en unos paquetes que transportaba el submarino U-234?!! ) les preguntó el motivo que tenían para escribir aquello. Uno de los japoneses le contestó que era una carga que debía haber ido al Japón con el submarino U-235, pero que éste ya no haría semejante viaje.

El oficial de comunicaciones creía recordar que el U-235 era un submarino de la clase VIIC incapaz de alcanzar el Japón. Aún así lo comprobó en la 5ª; Flotilla; y en efecto, el U-235 jamás tuvo nada que ver con la isla nipona.

e) Extrañado le comentó todo el incidente al comandante del navío, el cual le dijo: “¡Por el amor de Dios oficial de comunicaciones, le tengo que ordenar que mantenga usted el más absoluto silencio sobre este incidente y que tampoco vuelva a comentar nada sobre él con los japoneses. Ya se lo aclararé todo en Tokio!”.

f) Los marinos del U-234 que ayudaron a cargar los paquetes comentaron que estos eran muy pesados. Su expresión exacta fue: “Eran pesados como el plomo”.

Se le pregunto a Hirschfeld personalmente por teléfono su opinión sobre la lista oficial de descarga que han desclasificado los americanos. Dijo lo siguiente:
Hablar de cajas (“cases”) era absurdo. Los cubos que el vio eran pequeños y sólo se pueden calificar de paquetes.
Tampoco la cifra del número de paquetes era correcta. El no los contó, pero había patentemente más de diez.
No supo, ni sabe ahora, que contenían los paquetes. Sólo sabe que eran pesados como el plomo y que los japoneses escribieron sobre ellos “U235”.
A los pocos días de llegar a Portsmouth aún no se habían abierto los departamentos de carga delanteros, porque los americanos temían que hubiese “bombas-trampas” escondidas en ellos.
Poco después llegaron unos norteamericanos con unos aparatos. Los aparatos parecían dar lecturas positivas al enfocarlos hacia la parte delantera del submarino.
Como todo el mundo estaba muy excitado, Hirschfeld preguntó lo que pasaba. Un oficial de inteligencia americano le dijo que los individuos con los aparatos eran científicos con contadores Geiger, que estos contadores indicaban radiación cuando estaban cerca de los departamentos de carga delanteros y que el submarino transportaba uranio.
El oficial americano no dio más explicaciones y pidió la cooperación del personal competente alemán para abrir los tubos que contenían el uranio.
Esta fue la primera vez que Hirschfeld oyó la palabra “uranio” en conexión con la carga del U-234.
El oficial alemán que ayudó a sacar los paquetes fue premiado con su liberación y su inmediata vuelta a Alemania.

EL CASO CARTER HYDRICK.

En el año 1998 un ejecutivo de la multinacional informática Compaq, llamado Carter Hydrick, decide hacer público un interesante libro que al parecer aún seguía escribiendo entonces, titulado “Critical Mass”, y lo publica parcialmente en Internet en un dominio de su propiedad, con la dirección http://www.u234.com.
Carter Hydrick no es un historiador profesional, pero desde siempre estuvo intrigado con la historia del submarino U234. Tras varios años investigando por su cuenta y 20.000 dólares gastados, Carter Hydrick encuentra numerosa documentación, aparentemente intrascendente, desclasificada por el gobierno de los Estados Unidos, relativa al asunto del misterioso submarino alemán.
En dicha documentación encuentra referencias a que el uranio transportado por los nazis no era el prácticamente inofensivo oxido de uranio 238, tal y como rezaban los comunicados oficiales americanos sobre el caso del submarino atrapado, sino que se trataba de 560 kilos puros del isótopo fisionable U235, suficientes para construir de forma inmediata 10 bombas atómicas idénticas a la lanzada sobre Hiroshima.
El uranio se encontraba celosamente envasado en 70 tubos cilíndricos con el interior de los mismos chapado en oro, con objeto de evitar la oxidación de un material tan valioso como el U235.
Pero el fabuloso libro de Carter Hydrick nunca salió de imprenta. Su página Web no es accesible desde el 25 de noviembre de 1999, y aunque parece seguir ejerciendo su cargo ejecutivo en una filial de Compaq en Houston, Texas, cualquier rastro de sus investigaciones y apariciones públicas ha desaparecido por completo. Tan solo Carter Hydrick es mencionado en una nota de prensa del diario local de Lake Tahoe, con fecha 23 de mayo del 2000, relativa a los actos funerales en memoria de John Gabriel Hydrick, hermano de Carter. También figura en dicha nota de prensa una breve biografía del fallecido: un eficaz agente que trabajó durante años procesando información secreta al servicio de la CIA, el FBI y la NSA. Al parecer Carter Hydrick, en sus investigaciones, pudo tener acceso a documentación de primera mano.
¿ Cual es el peligro y por qué siguen clasificados y negados a la opinión pública y a la Historia de la Humanidad datos sobre este suceso ? … no estará lejos el día que el mundo descubra la verdad.

9 Respuestas a “HIROSHIMA Y NAGASAKI; UNA HISTORIA OCULTA

  1. sofia septiembre 23, 2009 en 10:35 pm

    realmente la gente no piensa pero komo van a penasr

  2. ruth mayo 19, 2010 en 8:56 pm

    ola!!!
    ta muy buena la informacion faltan imajenes bye

    adios
    cuidawe

  3. Pingback:Estados Unidos ordena el ataque nuclear sobre Japón » Erandio

  4. Pingback:Fidel Castro defiende la paz « ¡Verdades de Cuba!

  5. estefany octubre 22, 2010 en 6:53 pm

    hola guuau es muy importante me latuiio muxo pero kle faltan muxas imagenes
    bueno adios
    y que padree
    bye

  6. Pingback:Bloguer@s cuban@s | Videoteca alternativa

  7. Anónimo febrero 10, 2012 en 4:17 am

    La verdad, confesada por el propio Heisenberg, es que los alemanes estaban equivocados en la fórmula de masa crítica.
    Pensaban que una bomba atómica debía ser un artefacto tan grande, que sería muy difícil transportarla en un avión.

    No discuto que el U-234 pueda haber llevado material confidencial y adelantos que podrían negociarse con los aliados. Pero dudo que su contenido haya podido ser útil al Proyecto Manhattan, el cual estaba solamente condicionado por la lentitud con que se tarda en obtener el material radioactivo a partir del Uranio

  8. El Weon feo.. abril 22, 2012 en 8:03 pm

    No lo qise leer me da lo mismo voy a copiar y pegar…xd

  9. Anónimo agosto 16, 2012 en 11:20 pm

    hubiera preferido que Alemania ganase la guerra el mundo tendria otro destino

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: