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CIA-Disidencia cubana-WikiLeaks

El vinculo entre la cubana (ahora sueca) Anna Ardin con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la disidencia cubana y su acusación contra Julian Assange, fundador del sitio WikiLeaks indican que algo oscuro se mueve alrededor de ese asunto, donde Estados Unidos presiona y mueve resortes para tratar de condenar al responsable de la filtración de documentos y evidencias de los crimenes norteamericanos en Iraq, Afganistán y su diplomacia “de doble cara”.
Verdades de Cuba reproduce algunos de los materiales que tratan de explicar esta oscura relación CIA-Disidencia cubana-WikiLeaks y la cubano-sueca Anna Ardin.

Anna Ardin, cubana cercana a la CIA, involucrada en escándalo sexual contra fundador de Wikileaks

Por Jean-Guy Allard

Detrás del pretendido escándalo sexual con el cual se intenta desacreditar al dueño del sitio web Wikileaks cuyas revelaciones siguen asustando el Departmento de Estado, se encuentra una “colaboradora” cubana de la CIA, vinculada a Carlos Alberto Montaner, que se hizo conocer en el pasado por su activismo “anticastrista”.

Según los cables que reportan el asunto ocurrido en Suecia, Ardin sería la “demandante oficial” de Assange con su amiga Sofía Wilden quién fue supuestamente la primera en quejarse del “abuso” con la policía.

La demanda, algo extraña pero aparentemente conforme a la legislación sueca, consiste en el delito de no haber practicado sexo sin condón, y haber tenido dos encuentros amorosos en una misma semana con cada una de las presuntas víctimas.

Después de su salida de Cuba, Anna Ardin se hizo conocer por su literatura vitriólica en sitios web financiados por la USAID y controlados por la CIA, tales como Misceleanas de Cuba, propiedad del cubano Alexis Gainza Solenzal.

De colaboradora de Gainza y de la inteligencia USA, Ardín se metamorfoseó en “experta” en medios de comunicaciones suecos tales como Dagens Nyheter y SVT. Se involucró luego en figura del gobernante partido Social-Democrata.

En el 2007, fundó el club “gay” Queer-klubb Feber de Gotland, una isla sueca situada a 60 kilómetros de la costa, refugio de la llamada farándula.
Nacido en La Habana, Alexis Gainza, el mentor de Ardín, reside en Suecia desde 1991 (en Estocolmo, desde 1993) y se encontró un mercado lucrativo en el mundo escandinavo de la desinformación.

Detiene la franquicia para este territorio de la Unión Liberal Cubana del viejo agente Carlos Alberto Montaner, terrorista prófugo de la justicia cubana.
Gainza se vincula también a la alemana “Sociedad Internacional para los Derechos Humanos” más conocida por sus siglas en alemán IGFM – Internationale Gesellschaft für Menschenrechte (IGFM). Con conocidos lazos con la inteligencia alemana y norteamericana, la IGFM mantuvo en sus filas a ex nazis, tanto juristas como Ludwig Martin como también ex militares como Dieter von Glahn.

El actual portavoz y presidente de la IGFM, Martin Lessenthin, colabora estrechamente con el partido golpista venezolano Primero Justicia del terrorista Alejandro Peña Esclusa.

Primero Justicia es el socio principal en Venezuela del Instituto Republicano Internacional, organización de extrema derecha subsidiada a golpe de millones por la Nacional Endowment for Democracy.

La noticia del supuesto escándalo de Assange apareció primero en la revista Newsweek, el 25 de agosto a unos días de una filtración de documentos que afectó al Pentagono.

Tomado de Granma.

¿Una conexión Miami en el Affaire Assange?

La mujer detrás de las acusaciones de acoso sexual contra el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, parece ser una activista política que ha trabajado en organizaciones como el Centro Olof Palme, pasando por el partido democristiano sueco y ahora es secretaria política de los cristianos socialistas del país nórdico.

Sin embargo, Anna Ardin ha alborotado a círculos políticos cubanos, desde la blogosfera opositora hasta la oficial, todos están tomando partido y debatiendo a favor o contra esta mujer, de la cual muchos saben muy poco.

Para La Habana, incluso sus periódicos, Ardin es una “agente de la CIA, de origen cubano”, que trabaja para órganos de prensa subvencionados por la oposición de Miami. Incluso, tendría conexiones con el escritor exiliado Carlos Alberto Montaner y su Unión Liberal Cubana.
Anna Ardin.

La primera mención que apuntaba a esa posibilidad apareció publicada el 14 de septiembre en un portal llamado Counterpunch, que ha desarrollado una fuerte campaña a favor de Assange.

Montaner ha dicho al portal Diario de Cuba que no tiene la más mínima idea de quién es Ardin, al menos hasta el momento en que comenzó a ser mencionada en la prensa.

Lo único que se sabe de ella con relación a la isla comunista es que ha visitado Cuba en un par de ocasiones, allí mantuvo contactos con la oposición política, en particular la organización ilegal Arco Progresista, liderada por el opositor Manuel Cuesta Morúa.

Fue precisamente cuando trabajaba para el Centro Olof Palm, que Cuesta Morúa conoció a Ardin. Según reveló el opositor cubano a Diario de Cuba, las relaciones se deterioraron.

“Después de haber tenido una buena relación, en representación del Centro Olof Palme, de pronto viró la tortilla y se hizo eco de acusaciones infundadas sobre un supuesto mal manejo de las finanzas”, dijo el opositor.

Según Cuesta Morúa, “afortunadamente, no lo logró”, aunque “sí hizo algún daño”. Ardin ha publicado en un diario sueco un par de artículos sobre su viaje a la isla el año 2004 que fueron posteriormente reproducidos en un portal de cubanos exiliados en Suecia, Misceláneas de Cuba. El tono es de una crítica partiendo de un ángulo de izquierda, algo que no era inusual en ese entonces.

“En Cuba, la educación y la salud son gratis desde el triunfo de la revolución y el establecimiento en el poder del comunismo en 1959. Son pocos, o nadie, los que mueren de hambre o viven en las calles. En general nadie necesita preocuparse por la violencia o el crimen. Sin embargo, los salarios son bajos. (…) Sobrevivir sobre la base de esos salarios parece algo imposible (a pesar de que lo más elemental es relativamente barato). Ahorrar para comprar un par de zapatos debe tomar medio año, por no mencionar cómo debe ser comprar un televisor o un carro, aunque muchos cubanos lo tengan”, escribió Ardin en el diario sueco Gotlands Tidningar, según la traducción del portal Misceláneas de Cuba.

La activista, critica en términos generales, y como han hecho muchos, la falta de acceso entonces de los cubanos a las instalaciones turísticas, una política que cambió desde que el presidente cubano Raúl Castro asumió el poder hace dos años.

Y termina abogando por la disidencia de izquierda en la isla, al recordar que “la oposición socialdemócrata, Corriente Socialista Democrática Cubana, intenta mostrar que existe una alternativa entre los dos extremos claramente presentes: que Castro y su pandilla controlen Cuba o que lo haga los Estados Unidos”.

El año 2007, Ardin presentó una tesis de maestría en la Universidad de Uppsala, sobre el futuro de Cuba titulada “El sistema cubano multipartidista. ¿Es la alternativa democrática realmente demócrata y una alternativa después del régimen de Castro?”.

Assange ha sido acusado por Ardin de acoso sexual no de violación. De hecho, la tipificación del crimen es, cuanto mucho, insólita: “sexo por sorpresa”, que es la ley sueca que penaliza las relaciones sexuales sin el uso del condón. El castigo es una multa a lo sumo de unas 200 coronas suecas.

Según varias publicaciones suecas y estadounidenses, Ardin ha sido una especie de divulgadora de la obra de Assange y su portal WikiLeaks en Suecia. Fue de su mano que el periodista australiano impartió una conferencia en el país nórdico y allí, aparentemente, tuvieron relaciones sexuales.

Según el portal sueco Newsglobe.com, la queja de Ardin contra Assange estaría únicamente basada “en una relación sentimental que no dio cierto”.

Y su relación con la agencia de inteligencia de Estados Unidos (CIA) es “una tontería”, porque fue atribuida al hecho de que un primo suyo sirve en las fuerzas de la OTAN en Afganistán, una organización militar de la cual ni siquiera Suecia forma parte.

Tomado de El Mundo

Anna Ardin contra Julian Assange: la espía contra el ‘violador’

Julian Assange, el fundador de Wikileaks, conocido por difundir miles de documentos que comprometen a la diplomacia norteamericana, acudió Estocolmo para participar en un seminario sobre los medios de comunicación en los conflictos. Assange llegó a la capital sueca cuando aún estaba reciente la noticia de los documentos revelados por Wikileaks sobre EEUU y la guerra de Irak.

Anna Ardin, militante feminista sueca contactó con Assange, puso a disposición su casa para los días del seminario y ahora se ha convertido en la mujer que le ha llevado a la cárcel. Pero esta historia no se acaba aquí. Fuentes muy fiables aseguran que Ardin trabaja para la CIA y aquellos flirteos habrían servido para conducir a Julian Assange a una trampa, con acusación sexual incluida.

Cuando Assange llegó a Estocolmo, Ardin estaba fuera de casa, pero regresó al día siguiente. A Assange le gustó la mujer, de 30 años, y a ella él. Aunque todo, al final, parece ser una pantomima de ella. Tras cenar, ambos acabaron en la cama.

Fue la primera trampa de Anna Ardin a Julian Assange. Según la declaración de la mujer, durante el acto sexual se rompió el preservativo y ella le pidió que interrumpiera el acto, lo que él no hizo. Por eso Ardin le acusa de violación.

Sin embargo, sorprendentemente, después de aquel encuentro, la Anna Ardin mantuvo una relación amable con Assange: el 14 de agosto le organizó una fiesta.
Paralelamente, la trama se estrechaba sobre Julian Assange. Sofia Wilen, una chica de 20 años, pareja del artista estadounidense Seth Benson, que puso sus ojos en Assange sentada en la primera fila durante el seminario. Fue ella la que se acercó al Assange, quien entabló el primer contacto. Se fueron a comer, y él cometió un ‘terrible desliz’: apoyó su brazo sobre ella.

Fueron juntos al cine. Y sin que ocurriera nada más Assange volvió a casa de Ardin, quien también conocía -¡sorpresa!- a Sofia Wilen.

El día de la fiesta que Anna había organizado para Assange, éste y Sofia quedaron, cogieron un tren, que el fundador de Wikileaks no pagó porque no disponía de dinero en efectivo y no quería usar las tarjetas de crédito. Acabaron en casa de Sofia.

Allí hicieron dos veces el amor. Una por la noche, con preservativo, y otra por la mañana sin condón. Nueva trampa: Sofia asegura que se sintió molesta por la negativa de Assange a usar el preservativo.

Posteriormente, Sofia llamó a Anna, le relató lo ocurrido, Ardin le contó su versión de su propia historia y decidió echar a Assange de su casa.

El 20 de agosto acudieron a una comisaría y denunciaron a Assange por delitos sexuales. Tras la declaración la policía acusó a Assange de un delito de violación a Sofia y otro de acoso a Ardin. “En ambos casos el sexo fue consensuado en un principio, pero luego se convirtió en un abuso”, señaló Ardin para defender sus denuncias.

Anna Ardin, feminista convencida, que hasta en su blog describe como “vengarse de los hombres en siete pasos legales”. Pero Anna Ardin tiene una historia desconocida hasta ahora: trabajó con un grupo que tiene conexiones con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos.

De acuerdo con una investigación publicada por Israel Shamir y Paul Bennett, Ardin parece tener “vínculos con grupos financiados por Estados Unidos contra Fidel Castro y por grupos anticomunistas”.

La joven, nacida en Cuba, trabajó a favor de “Las Damas de Blanco”, un grupo de mujeres que se opone al gobierno cubano.

La otra mujer que denunció a Assange, Sofía Wilden -pareja sentimental del artista estadunidense Seth Benson-, fue quien presentó la otra demanda contra el fundador de Wikileaks.

Asimismo, fuentes de la Fiscalía sueca dijeron que Assange no era buscado por violación como se había informado, sino, por el delito “sexo por sorpresa”, una ley sueca que prohíbe las relaciones sexuales sin preservativo.

James D. Catlin, abogado de Assange, señaló que tanto Ardin como Sofía Wilen, de 26 años de edad, enviaron mensajes y tweets alardeando de sus conquistas después de las supuestas “violaciones”.

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