¡Verdades de Cuba!

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Niños encadenados

Historias desgarradoras de la vida de niños marginados y explotados

Cuando el planeta transita por el siglo XXI de la Era Moderna, constituye una vergüenza para la humanidad que historias como las recogidas en este trabajo tengan lugar ante los ojos de gobiernos, políticos y gente que tienen en sus manos los destinos de millones de seres humanos.
Duras y desgarradoras son estas historias que reproduce ¡Verdades de Cuba! y que fueron publicadas de manera original por el blog Kurioso y que constituye una denuncia de las condiciones de miseria, explotación y abandono en que viven los niños en muchas partes, victimas de ese demencial sistema que llamamos Capitalismo.
Historias como estas no aparecen con frecuencia en los grandes medios de comunicación, los que prefieren miran hacia otros paisajes más alegres, dejando en la oscuridad y el olvido a estos niños, que aparecen como el futuro empeñado de la humanidad.
Perdidas en la llamada red de redes, todas las fotografías e historias que aquí se cuentan fueron sacadas de los más variados sitios de la Internet.
Bloqueada por cerca de medio siglo, agredida de diversa maneras y atacada con saña por la prensa capitalista con mentiras y campañas mediáticas sobre libertades políticas, democracia y derechos humanos, Cuba exhibe con orgullo a su niñez. Leer más de esta entrada

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FACEBOOK; ATAQUES CONTRA CHÁVEZ

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A través de las redes sociales del Facebook y Twitter, un grupo de colombianos junto a ciudadanos venezolanos adversos al Gobierno nacional radicados en el exterior y amplios vínculos en el territorio nacional están convocando de forma abierta y descarada a una marcha mundial de desprestigio contra el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, el próximo 4 de septiembre de acuerdo a información reseñada por las agencias de noticias AFP y EFE.
Según el diario bogotano El Tiempo, el próximo lunes 31 de agosto se realizará una reunión preparatoria en la sede de la Fundación Un Millón de Voces, organización que en febrero de 2008 y también por medio del Facebook, convocó a una marcha en contra de las Fuerza Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Lo que indica que la falsa convocatoria no es nada casual si se toma en cuenta lo tensa de las relaciones con el vecino país neogranadino ante la instalaciones de bases militares estadounidenses en ese país.
Cabe destacar que el periodista español Pascual Serrano describió como fue utilizado por el gobierno de Colombia para coordinar la jornada mundial contra las FARC que en 2008 marcó el comienzo de la ofensiva propagandística contra la guerrilla que aún continúa. Y hay mucha evidencia de que Facebook ha sido instrumentalizado por la CIA.
El periodista Ernesto Carmona advirtió, por ejemplo, en un artículo de opinión que la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) invirtió en Facebook mucho antes que llegara a convertirse en una de las redes sociales más populares de Internet.
Y no es para menos, el Facebook se ha convertido en una eficaz herramienta comunicacional para el reencuentro de amigos y familiares, pero también para organizar, coordinar y difundir campañas de descréditos en contra de grupos,instituciones, personalidades e incluso gobiernos como la que se intenta crear en contra de Venezuela y el Presidente Chávez.
Además, desde diciembre de 2006, la CIA utiliza Facebook para reclutar nuevos agentes. Otros organismos gubernamentales deben someter el reclutamiento y contratación a regulaciones federales, pero la CIA adquirió que nunca bajo el gobierno de George W. Bush
Otro dato relevante sobre el Facebook fue hecho por el investigador Walter Goobar, de MiradasAlSur.com, quien asegura que ‘es en realidad un experimento de manipulación global y también es una sofisticada herramienta financiada por la CIA, que no sólo la utiliza para el reclutamiento de agentes y la recopilación de información a lo largo y ancho del planeta, sino también para montar operaciones encubiertas’.
Una muy fundada voz de alerta sobre la propiedad CIA del Facebook la entregó el periodista británico Tom Hodgkinson, en el documentado artículo “With friends like these …”, publicado en el diario londinense The Guardian el 14 de enero de 2008.
Hogkinson destaca que después del 11 de septiembre de 2001, se redobló el entusiasmo por la alta tecnología que ya tenía capturada a la comunidad de inteligencia de EEUU desde que dos años antes había creado el fondo de capitales “In-Q-Tel”, para oportunidades de inversión de riesgo en altas tecnologías.
Para el periodista Hodgkinson, los vínculos del Facebook con la CIA pasan por Jim Breyer, uno de los tres socios clave que invirtió en esa red social 12,7 millones de dólares en abril de 2005, también asociado del fondo de capital Accel Partners, miembro de los directorios de gigantes como Wal-Mart y Marvel Entertainment y además ex presidente de National Venture Capital Association (NVCA), caracterizada por invertir en talento joven.

(Con información de ABN)

Ver también: Facebook es de la CIA?

LAS ETICAS REVELACIONES DE FIDEL CASTRO

Por: Arleen Rodríguez Derivet

Portada del libro “La paz en Colombia” de Fidel Castro Ruz

Portada del libro “La paz en Colombia” de Fidel Castro Ruz

“La paz en Colombia” de Fidel Castro Ruz. El título y el autor bastarían para convertir a este libro en el más demandado y leído de los días que corren en todo el mundo. Basta mirar el excelente empaque de esta obra de la Editora Política para suponer que sus páginas atesoran el juicio personal del estadista de talla extra que lo firma, sobre un capítulo complicado y oscuro de nuestra época y nuestra región.
Lo que no puede develarnos la vista de cubierta es lo que en realidad resulta ser este libro: nada más y nada menos que un trozo esencial de medio siglo de la historia contemporánea, narrada por uno de sus protagonistas fundamentales, con todos los encantos de una novela, sin faltar ni una letra a los hechos de la vida real.
Aquí se cuenta, con el rigor de detalladas anotaciones en informes y documentos, inéditos hasta hoy, todo aquello que alguna vez quisimos saber sobre las interioridades de las negociaciones entre los diferentes gobiernos de Colombia y la dirección de la Revolución Cubana -con o sin relaciones diplomáticas- para destrabar diálogos de paz, rescatar rehenes y hasta evitar matanzas, como la que pudo provocar el plan del gobierno de Julio César Turbay Ayala para asaltar la embajada dominicana, tomada en los primeros meses de 1980 por un comando del M – 19.
Los 16 capítulos del libro -incluyendo la Introducción y el Epílogo- contienen revelaciones trascendentes y documentan, por primera vez, acontecimientos que andaban dispersos en recortes de prensa o permanecían desconocidos para muchos, en libros de escasa divulgación.
Otros, dígase, por ejemplo, la narración que hacen al líder de la Revolución, dos cuadros del Departamento América del Comité Central del Partido, sobre la alucinante historia del secuestro y rescate de Juan Carlos Gaviria, hermano del ex Presidente y para entonces (1996) Secretario General de la OEA, César Gaviria, tienen todos los atractivos de la novedad absoluta y tanto de realismo mágico, que el propio Fidel los devela como “Sucesos de ficción”.
Desde las conspiraciones yanquis contra Cuba en la OEA y las dos Declaraciones de La Habana -¿alguien notó antes qué enormes piezas políticas y literarias son?-, hasta las conversaciones de paz de San Vicente del Caguán, el libro nos devuelve a sitios y circunstancias aparentemente conocidos, pero que adquieren un nuevo significado con las luces que de una vez le aportan, un analista político del calibre del autor y los acuciosos investigadores o testimoniantes de primera fila citados por él, como el cronista de El Bogotazo, Arturo Alape, el dirigente comunista Jacobo Arenas, el legendario jefe guerrillero Manuel Marulanda o el ex Presidente, Andrés Pastrana.
fidel-castro-2-5Escrito en el estilo directo y rotundo de las Reflexiones, “La paz en Colombia” las trasciende por su extensión y estructura, pero sobre todo por la manera en que ese invaluable testimonio personal se combina con otros, más o menos públicos, de los coprotagonistas de la historia.
Solo un estratega político y militar como Fidel Castro, vinculado además desde el origen y el sentimiento mismo a los acontecimientos que narra, podía armar un conjunto tan coherente con los fragmentos extraídos de esa diversidad de autores y fuentes que nutren los diferentes capítulos, sin demeritar ni desconocer a ninguna de las partes a la vez que sin desprenderse de sus firmes convicciones.

La guerrilla más antigua y el conflicto más largo y violento de América Latina dejan de ser así una circunstancia maldita, para mostrársenos, con sus antecedentes y precedentes, sus causas y consecuencias, desde la perspectiva del más experimentado combatiente e indiscutible líder revolucionario continental.
Más de 400 horas de intenso trabajo -lo confiesa en el Epílogo- desbordan las 265 páginas con las citadas revelaciones y muchas otras sobre los vínculos de la Revolución Cubana con otros destacados movimientos revolucionarios latinoamericanos.
Pero si hubiera que escoger alguna de sus partes como síntesis y resumen, “El valor de los principios” puede decirse que es la esencia misma y acaso ese momento en que adquirimos la certeza de que más que un libro, esta es una hermosa, insuperable, lección de historia y ética.

Exclusivo: A partir de mañana en el sitio Cubadebate, Usted podrá descargar la versión digital del libro.

COLOMBIA BORRÓ DE LA HISTORIA A SU ÚNICO PRESIDENTE NEGRO

Por: Gonzalo Guillen
Tomado de: El Nuevo Herald

El periodista colombiano Gonzalo Guillen, conocido por sus denuncias del gobierno de Alvaro Uribe, publica este miércoles en el periódico El Nuevo Herald un extenso artículo donde devela que el único presidente negro de Colombia, Juan José Nieto Gil, está excluido de la historia oficial de su país y entre las causas de la omisión pudiera estar el racismo.
La investigación del periodista y que hoy es reproducida además por otros medios informativos de Latinoamérica, denuncia la manipulación histórica ejecutada por algunos círculos de poder en Colombia, quienes desarrollan un profundo racismo.
¡Verdades de Cuba! reproduce el material de carácter histórico publicado por la versión digital de El Nuevo Herald.
Juan José Nieto Gil fue el presidente número 84 de Colombia, pero su nombre no figura en los textos de historia de ese país.

UNA HISTORIA OCULTA

Juan José Nieto Gil, único presidente negro de Colombia, está excluido de la historia oficial de su pais

Juan José Nieto Gil, único presidente negro de Colombia, está excluido de la historia oficial de su país

Álvaro Uribe no es el presidente número 84 de Colombia sino el 85 ya que, por circunstancias que los historiadores le atribuyen al racismo, un presidente negro que tuvo este país a mediados del siglo XIX fue literalmente borrado de la historia: Juan José Nieto Gil.
Nieto Gil fue, además, el primer novelista que tuvo Colombia con tres obras también olvidadas. Apenas si es vagamente recordado como un prominente general liberal que participó en las guerras civiles del siglo XIX que siguieron a la independencia de España, cuyo proceso comenzó en 1810 y culminó, bajo la dirección militar de Simón Bolívar, con la victoria final del 7 de agosto de 1819 en la batalla de Boyacá.
Nieto fue redescubierto hace dos décadas durante las investigaciones académicas de campo de Orlando Fals Borda, un reconocido historiador y padre de la sociología moderna en Colombia, que murió el pasado 12 de agosto a los 83 años de edad.
Fals Borda ya había reconstruido la vida de Nieto Gil como parte de su obra cardinal de varios tomos Historia doble de la Costa, cuando descubrió en las mazmorras del palacio colonial de la Inquisición, de Cartagena, un retrato al óleo de Nieto Gil que se pudría entre escombros, papeles inservibles y muebles de desecho expuestos a la humedad.
El cuadro había sido pintado antes de que Nieto Gil fuera presidente de Colombia entre el 25 de enero y el 18 de julio de 1861, durante un vacío de poder entre el único gobierno del conservador Mariano Ospina Rodríguez y el segundo de cuatro del general liberal Tomás Cipriano de Mosquera.
Al mismo óleo le fue pintada después la banda presidencial cuando Nieto Gil asumió el cargo y tras su muerte el retrato fue enviado a París “para que fuera retocado a la manera de un mandatario francés, el mismo que de retorno se colocó en los salones del Museo Histórico de Cartagena, hasta cuando fue retirado en 1974, luego de una restauración que no fue aprobada por los académicos de la ciudad”, cuenta Fals Borda en la biografía que escribió sobre el presidente olvidado.
Mientras estuvo expuesto, el retrato no era presentado como el único de un desconocido presidente de Colombia, sino como el de un antiguo general costeño del siglo XIX.
En París, en realidad, dijo el historiador antes de morir, “lo que se hizo fue ‘blanquear’ a Nieto”. Sin embargo, con la restauración de 1974 reapareció el hombre negro original, que en realidad se cree fue más bien un mulato caribe de los que, en todo caso, en Colombia son considerados negros.
La imagen reparada del prócer no fue del agrado de la academia ni de la élite cartagenera, tradicionalmente blanca, de estirpe y nostalgias españolas, y fue a dar a las mazmorras del palacio de la Inquisición.
Moisés Álvarez, actual director del Archivo Histórico de Cartagena, que funciona en el palacio, contó a El Nuevo Herald que su amigo Fals Borda encontró el cuadro en su presencia. “Estaba con muchas cosas allí, arrumbado. Estaba prácticamente tirado”.
Álvarez considera que la injusta segregación a la que ha sido sometido Nieto Gil “es una cosa más local [de las élites cartageneras] que nacional”. Un sentimiento racista que ha sobrevivido a lo largo de los siglos y que no ha permitido que el prócer de esta historia pueda ocupar el papel que le corresponde en la historia de Colombia.
“Cartagena era muy elitista y Nieto no era de aquí”, cuenta Álvarez.
El nombre de Nieto Gil nunca ha estado en los textos oficiales de historia de Colombia.
Sobre el período que le correspondió, en las escuelas se enseña que simplemente fue ocupado por el final del gobierno del presiente Ospina Rodríguez y el comienzo del segundo de Mosquera.
La circunstancia de que Nieto Gil haya gobernado solamente durante seis meses no parece suficiente para excluirlo de la historia.
En la segunda mitad del siglo XX, por ejemplo, presidentes como Víctor Mosquera Cháux o Carlos Lemos Simonds figuran en la galería oficial de los mandatarios de Colombia a pesar de que ninguno de los dos gobernó más de un mes y medio.
Mosquera Cháux asumió el mando para hacer un reemplazo de cinco semanas de Julio César Turbay Ayala (1978-1982) y Lemos otro de Ernesto Samper (1994-1998).
Juan José Nieto Gil nació el 24 de junio de 1805 en Cibarco, dentro de lo que hoy es el caribeño departamento de Atlántico y murió en Cartagena el 16 de julio de 1866.
Fals Borda estableció que Nieto Gil fue alumbrado “al pie de un árbol de matarratón” durante un viaje de sus padres, Tomás Nicolás Nieto y Benedicta Gil.
“No hubo peligro de parto. Don Tomás asistió a su esposa y él mismo cortó el ombligo con su macoca”, escribió Fals Borda.
Nieto Gil era, según Fals Borda, “fornido, de piel cetrina clara (o trigueña oscura), ojos zarcos verdosos, nariz recta y amplia, labios finos, cejas arqueadas y cabello negro medio rizado”.
Fue autodidacta y masón. En 1839 fue elegido diputado de la Cámara Provincial de Cartagena. Participó en la guerra civil conocida como de los Supremos, estuvo preso y luego vivió exiliado durante cinco años en Kingston, Jamaica, de donde regresó a Cartagena en 1847.
Coterráneo de Gabriel García Márquez, fue el primer novelista que tuvo Colombia como autor de La hija de Calamar y Los moriscos, entre otras, cuyos textos, al parecer, se perdieron.
Entre el 29 de agosto y el 16 de septiembre de 1849 se encargó de la gobernación de la provincia de Cartagena en reemplazo del gobernador José María Obando que se enfermó y en julio de 1851 asumió el cargo.
Para la época de Nieto, Colombia era una confederación de estados unidos y el 3 de julio de 1860 decretó que el estado de Bolívar que él gobernaba se separaba de la Confederación Granadina o Estados Unidos de la Nueva Granada.
La separación la hizo para unirse al general Tomás Cipriano de Mosquera que desde el sur de Colombia se había levantado contra el gobierno conservador y centralista de Mariano Ospina Rodríguez.
En noviembre de 1860, Nieto Gil asumió por las armas el gobierno de todo el norte de Colombia con el propósito de unir sus territorios a los que estaba conquistando Mosquera desde el sur.
Se esperaba que Mosquera llegara a Bogotá y asumiera el mando de la nación pero como el 25 de enero de 1861 eso no había ocurrido, Nieto Gil dictó un decreto por medio del cual asumió la Presidencia.
El artículo primero, decía: “Me declaro, desde hoy, en ejercicio del poder ejecutivo de los Estados Unidos de la Nueva Granada, con el título de Presidente de la Unión, en cuyo empeño estaré hasta que haya confianza oficial de haberse encargado del mismo poder ejecutivo Tomás Cipriano de Mosquera y esté franca la comunicación de los estados de la costa con el interior”.
Por medio del mismo decreto, Nieto Gil fijó la capital en Cartagena de Indias, donde asumió el poder supremo “en una fastuosa ceremonia, donde le ciñeron la banda presidencial”, escribió el extinto periodista e historiador bogotano Gabriel Cabrera en un ensayo sobre Nieto Gil publicado en El País, de Cali, el 23 de agosto de 1998, bajo el título de “Un presidente borrado de la historia”.
Cabrera considera que “es prácticamente seguro que fue Mosquera el primero en querer ignorar la Presidencia de Nieto”.
Cuando Fals Borda halló el cuadro en los calabozos del palacio de la Inquisición, fue enviado a los talleres de restauración del Ministerio de Cultura, en Bogotá.
Dos años después, regresó y esta vez fue expuesto en el museo histórico de la ciudad como el retrato del presidente Nieto Gil que, a decir verdad, no llama la atención de los visitantes del palacio colonial en donde estuvo alojado el Santo Oficio.
No obstante, la versión restaurada en Bogotá y expuesta hoy en el museo cartagenero corresponde más a la figura “blanqueada” en París que a la original del negro ilustre, pintada antes de que asumiera la presidencia que la historia le ha negado de manera sistemática.
Antes de Morir, Fals Borda le relató a El Nuevo Herald que un cuadro de Nieto Gil había sido incorporado en su presencia a una galería de presidentes colombianos del Banco de la República (central), en Bogotá, con la ayuda del entonces gerente de la institución, Miguel Urrutia.
Era, al parecer, el comienzo de un reconocimiento merecido aunque tardío. Pero una investigación de El Nuevo Herald no encontró ni la galería ni a Urrutia.
En su oficina de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes, de Bogotá, dijeron que se encontraba en Nueva York.
Sofía Restrepo Rincón, jefa de Divulgación y Servicios Educativos del Banco de la República, dijo a El Nuevo Herald que la única muestra gráfica de presidentes del banco está formada por ‘‘unas fotografías en miniatura coloreadas con los retratos de muchos de nuestros Presidentes, no todos”.
La colección “está guardada esperando completarse y pasará en un futuro próximo a la Sala de Libros Raros y de Manuscritos de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República para consulta e investigación del público”.
Y la noticia esperada por siglos: “En esa colección de fotografías miniaturas coloreadas sí está el señor Juan José Nieto, Presidente en 1861”, reveló Rincón.
Esto, sin embargo, no lo incorpora a la historia oficial del país y continúa su ausencia en la galería de mandatarios en la propia Presidencia de la República.
Quizá sea cierto el temor que, antes de morir, Fals Borda confesó: “Mi hipótesis es la de que a Nieto lo excluyen por negro y por costeño”.

DENUNCIAN QUE PLAN PARA ASESINAR A CHÁVEZ SE PREPARA DESDE COLOMBIA

Plan magnicida se gesta desde Colombia

Caracas, 30 Sep. ABN.- El plan de magnicidio contra el presidente de la República, Hugo Chávez, se gesta desde Colombia a través de los paramilitares, esto de acuerdo a las investigaciones arrojadas por la Comisión Especial de la Asamblea Nacional (AN) que estudia el caso.
Así lo señaló la noche de este martes el diputado y miembro de la mencionada Comisión, Mario Isea, desde el programa Contra Golpe, que transmite Venezolana de Televisión (VTV).
“Hasta el momento nos ha llegado información importante, y nos sigue llegando. Ya sabemos que un plan A contra el presidente Chávez sería volar el avión donde se desplazaba, un plan B consistiría en atacar al Jefe de Estado con el cañón conseguido en el estado Zulia’, dijo.
Siguió: ‘un plan C sería atacarlo sin importar el contexto en el que se encuentre, es decir, sin importar si hay masa, si hay efectivos de seguridad, y éste último tiene su centro de gravedad desde Colombia”, denunció el parlamentario.
Señaló que hay evidencias de movimientos paramilitares en el estado Zulia y que ello es así por la complicidad que existe en la frontera.
Agregó el parlamentario que existen asesores de otras latitudes, no sólo de Colombia, para manejar el plan contra el Jefe de Estado venezolano.
Tomado de la Agencia Bolivariana de Noticias ABN

LA SINCERIDAD Y EL VALOR DE SER HUMILDES

. Reflexiones del compañero Fidel.
Cualquier trabajo de matiz autobiográfico me obliga a esclarecer dudas sobre decisiones que tomé hace más de medio siglo. Me refiero a sutiles detalles, ya que lo esencial no se olvida nunca. Este es el caso de lo que hice en 1948, sesenta años atrás.
Recuerdo como si fuera ayer cuando decidí incorporarme a la expedición para liberar al pueblo dominicano de la tiranía de Trujillo. También quedaron en la mente cada uno de los sucesos más trascendentes de aquel período; varias decenas de episodios para mí inolvidables que en uno u otro momento he ido desgranando. Constan por escrito muchos de ellos.
Cuando decido viajar a Colombia con la idea de promover la creación de la Federación de Estudiantes Latinoamericanos, no podría hoy afirmar con absoluta seguridad que entre los objetivos estaba concretamente obstaculizar la fundación de la Organización de Estados Americanos, OEA, promovida por Estados Unidos, una precoz visión que no estoy seguro había alcanzado todavía.
Un historiador excepcional y experto en detalles como Arturo Alape, quien me entrevistó 33 años después, reproduce respuestas mías donde afirmo que ello formaba parte de la intención de mi viaje a Colombia en 1948.
Germán Sánchez, en su libro Transparencia de Emmanuel, cita el párrafo textual de la entrevista de Alape: “Por esos días, yo concibo la idea, frente a la reunión de la OEA en el año 1948, promovida por Estados Unidos para consolidar su sistema de dominio aquí en América Latina, de que simultáneamente con la reunión de la OEA y en el mismo lugar tuviésemos una reunión de estudiantes latinoamericanos detrás de estos principios antiimperialistas y defendiendo los puntos que ya he planteado.”
En una edición de esa propia entrevista, publicada en Cuba por la Casa Editora Abril en fecha reciente, el párrafo aparece intacto. Alguien me recordó que en el libro Cien horas con Fidel, yo mismo había puesto en duda que esos fueran los propósitos que guiaban mi conducta. Es obvio que la expresión no estaba clara cuando utilicé la frase “frente a la reunión de la OEA”.
Como único recurso para disipar la duda, he tratado de reconstruir los objetivos que me movían entonces y hasta dónde llegaba la evolución política de quien, apenas dos años y medio antes, culminaba sus estudios de doce grados en escuelas regidas por religiosos. Era una persona rebelde cuyas energías se habían invertido en practicar deporte, hacer exploración, escalar montañas y examinar con los mayores conocimientos posibles las asignaturas pertinentes en el tiempo disponible, únicamente por cuestión de honor.
Algo que conocí bastante durante mis años de colegial fueron las noticias que se publicaban diariamente de los combates, desde la guerra civil española en julio de 1936 ­­­­―no había cumplido 10 años― hasta agosto de 1945 ―próximo a cumplir los 19 años―, cuando las bombas atómicas fueron lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, como he contado en alguna ocasión.
Desde muy temprana edad sufrí injusticias y prejuicios dentro de la sociedad en que vivía.
Cuando partí hacia Colombia, estaba bastante radicalizado, pero a los 21 años no era todavía marxista-leninista. Militaba ya en la lucha contra la tiranía trujillista y otras similares, por la independencia de Puerto Rico, la devolución del Canal a Panamá, la restitución de Las Malvinas a la República Argentina, el fin del colonialismo en el Caribe y la independencia de las islas y territorios ocupados por Inglaterra, Francia y Holanda en nuestro hemisferio.
Por aquellos años, en Venezuela, la patria de Bolívar, se había producido una revolución dirigida por Acción Democrática. Rómulo Betancourt, inspirado en ideas radicales de izquierda, simulaba ser un líder revolucionario. Dirigió el país entre octubre de 1945 y febrero de 1948. Le siguió Rómulo Gallegos, el insigne escritor, quien había sido electo Presidente en las primeras elecciones realizadas después del movimiento militar de 1945. Con él me reuní aquel mismo año cuando visité Caracas.
En Panamá, los estudiantes acababan de ser reprimidos brutalmente por demandar la devolución del Canal; uno de ellos estaba lesionado en la columna por un disparo, no podía mover las piernas.
En Colombia, la universidad bullía con la movilización popular gaitanista.
Los contactos fueron fructíferos con los estudiantes de esos tres países: estaban de acuerdo con el Congreso y con la idea de crear la Federación de Estudiantes Latinoamericanos. En Argentina, los peronistas también nos apoyaban.
Los universitarios de Colombia me pusieron en contacto con Gaitán. Tuve así el honor de conocerlo e intercambiar con él. Era el líder indiscutible de los sectores humildes del Partido Liberal y las fuerzas progresistas de Colombia. Prometió inaugurar nuestro Congreso. Era para nosotros un colosal aliento.
En ese hermano país se estaba realizando una reunión de los representantes de los gobiernos de América Latina. El general Marshall, Secretario de Estado, estaba allí en nombre del Presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman quien a espaldas de los soviéticos, su aliado en la Segunda Guerra Mundial, que había perdido a millones de combatientes, lanzó las bombas atómicas contra dos grandes comunidades civiles japonesas.
El proyecto principal de Estados Unidos en la reunión de Bogotá era crear la OEA, que tan amargos frutos produjo a nuestros pueblos.
Me interrogo si había avanzado tanto en mi desarrollo ideológico como para proponerme la audaz idea de obstruir la creación de esa institución supranacional. En todo caso, yo estaba contra las tiranías allí representadas, la ocupación de Puerto Rico y Panamá por Estados Unidos, pero no poseía todavía una idea clara del sistema de dominación imperialista.
Algo que me asombró fue leer en la prensa de Colombia las noticias sobre las matanzas que tenían lugar en el campo bajo el gobierno conservador de Ospina Pérez. Se informaba normalmente sobre decenas de campesinos muertos en aquellos días. Hacía rato que en Cuba no ocurría nada parecido.
Tan normales parecían las cosas, que en el teatro donde tenía lugar una gala oficial y estaban Marshall y demás representantes de los países convocados en Bogotá, cometí el error de lanzar desde el último piso unos panfletos que contenían nuestro programa. Eso me costó un arresto, y dos horas después fui puesto en libertad. Parecía una democracia perfecta lo que allí regía.
Conocer a Gaitán y sus discursos, como la Oración de la Paz, así como su elocuente, impresionante y bien fundada defensa del teniente Cortés ­―que escuché desde el exterior por no haber espacio en el recinto― era algo no esperado. Por mi parte, apenas había cursado dos años de la carrera de Derecho.
Nuestra segunda reunión con Gaitán y otros representantes universitarios tendría lugar el 9 de abril a las 2:00 de la tarde. Con un amigo cubano que me acompañaba esperaba la hora del encuentro, dando vueltas en una avenida próxima al pequeño hotel donde nos hospedábamos y a la oficina de Gaitán, cuando un fanático o un loco, sin duda inducido, disparó sobre el dirigente colombiano; el agresor fue destrozado por el pueblo.
Comenzó en ese minuto la experiencia inimaginable que viví en Colombia. Fui un combatiente voluntario de aquel valiente pueblo. Apoyaba a Gaitán y a su movimiento progresista, como los ciudadanos colombianos apoyaron a nuestros mambises en la lucha por la independencia.

Fidel en Colombia durante El Bogotazo

Cuando Arturo Alape viajó a Cuba años después del triunfo revolucionario, en 1981, Gabriel García Márquez le concertó el encuentro conmigo, que comenzó de madrugada, en la casa de Antonio Núñez Jiménez. Alape llevaba una grabadora y durante horas me interrogó sobre los sucesos ocurridos en Bogotá en el mes de abril de 1948. Núñez Jiménez grababa en otra.
Tenía muchos recuerdos frescos de los hechos que no podía olvidar; el historiador, por su parte, conocía todo lo ocurrido del lado colombiano, muchos detalles que yo naturalmente ignoraba, lo cual me ayudó a comprender el sentido de cada episodio que viví. Sin él, no los habría conocido tal vez nunca. Le faltaba, sin embargo, una tarea: transcribir con su gente todo lo grabado; la otra grabación fue transcripta en el Palacio de la Revolución. Recuerdo que revisé una de ellas. Para ese trabajo, los diálogos son más difíciles que los discursos, porque las voces muchas veces se superponen. Encontré palabras mutiladas y frases cambiadas. Me tomé el trabajo de revisarlas y arreglarlas. Fueron más de cuatro horas de entrevista. No muchos se imaginan cómo es ese trabajo.
Creo que la mezcla de acontecimientos históricos antes y después del triunfo de la Revolución suscitó en mi mente una probable confusión. Es lo que pienso y, ante la duda, lo más honrado es explicarlo.
Si en tres años mis ideas políticas se habían radicalizado antes de visitar Colombia, en el breve período comprendido entre el 9 de abril de 1948 y el 26 de julio de 1953 ­­en que atacamos el regimiento del cuartel Moncada ―hace ya casi exactamente 55 años­― el tránsito fue enorme. Me había convertido ideológicamente en un verdadero radical de izquierda, lo que inspiró la constancia, la tenacidad y también la astucia con que me consagré a la acción revolucionaria.
Vino posteriormente la lucha en la Sierra Maestra, que duró 25 meses, y el primer combate victorioso con sólo 18 armas, después del casi aniquilamiento de nuestro pequeño destacamento de 82 hombres, el 5 de diciembre de 1956.
En los archivos de la Cruz Roja Internacional constan los cientos de prisioneros que devolvimos después de la última ofensiva enemiga, en el verano de 1958. En diciembre de ese año, ni siquiera había tiempo para convocar a la Cruz Roja Internacional a fin de entregarle prisioneros. Con la promesa de no combatir, los soldados de las unidades que capitulaban entregaban sus armas y permanecían movilizados sin armas, mientras los oficiales conservaban sus grados y armas cortas de reglamento, en espera del cese de la guerra.
Ahora que aquello quedó muy atrás, nadie se imagina lo que vale una obra como la de Arturo Alape, quien escribió un excelente libro sobre una etapa de la lucha revolucionaria en Colombia en torno a la cual me propongo escribir, en el plano teórico y con estricto respeto, un número de reflexiones a la luz de las circunstancias actuales que viven nuestro hemisferio y el mundo.
De todo se deduce una lección permanente para el verdadero revolucionario: la sinceridad y el valor de ser humildes.
Tomado de Cubadebate

LA PAZ ROMANA

Reflexiones del compañero Fidel

Los datos que utilizo fueron tomados fundamentalmente de las declaraciones del embajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, la prensa y la televisión de ese país, la prensa internacional y otras fuentes. Impresiona el derroche de tecnología y recursos económicos utilizados.
Mientras los altos jefes militares de Colombia se esmeraban en señalar que la operación de rescate de Ingrid Betancourt fue enteramente colombiana, las autoridades de Estados Unidos declaran que “fue el resultado de años de intensa cooperación militar entre los ejércitos de Colombia y Estados Unidos.”
“‛La verdad es que hemos logrado compaginarnos de una manera que pocas veces hemos logrado en Estados Unidos, excepto con nuestros viejos aliados, principalmente de la OTAN’, señaló Brownfield, refiriéndose a las relaciones con las fuerzas de seguridad colombianas, que han recibido más de 4 000 millones de dólares en asistencia militar desde el 2000.”
“…en varias ocasiones el gobierno de Estados Unidos tuvo que tomar decisiones en sus más altos niveles para la operación.
“Los satélites espías estadounidenses ayudaron a ubicar a los rehenes durante un período de un mes que comenzó el 31 de mayo y concluyó con el rescate del miércoles.”
“Los colombianos instalaron equipos de vigilancia de video, proporcionados por Estados Unidos, que pueden hacer acercamientos y tomas panorámicas operadas a control remoto a lo largo de ríos que son la única ruta de transporte a través de densas zonas selváticas, indicaron autoridades colombianas y estadounidenses.
“Aviones norteamericanos de reconocimiento interceptaron conversaciones por radio y teléfono satelital de los rebeldes y emplearon imágenes que pueden penetrar el follaje de la selva.”
“‛El desertor recibirá una suma considerable de los cerca de cien millones de dólares que el gobierno había ofrecido como recompensa’, declaró el Comandante General del ejército colombiano.”
El miércoles 1º de julio, la BBC de Londres publicó que César Mauricio Velásquez, secretario de prensa de la Casa de Nariño informó que delegados de Francia y Suiza se habían reunido con Alfonso Cano, jefe de las FARC.
Según BBC, este sería el primer contacto que el nuevo jefe aceptaba con delegados internacionales después de la muerte de Manuel Marulanda. La falsa información sobre la reunión de dos emisarios europeos con Cano había sido transmitida desde Bogotá.
El fallecido líder de las FARC nació el 12 de mayo de 1932, según el testimonio de su padre. Campesino liberal de origen pobre, partidario de Gaitán, inició su resistencia armada hace 60 años. Fue guerrillero antes que nosotros, como reacción ante las matanzas de campesinos perpetradas por la oligarquía.
El Partido Comunista ―donde ingresó más tarde―, como todos los de América Latina, estaba bajo la influencia del Partido Comunista de la URSS y no del de Cuba. Eran solidarios con nuestra Revolución pero no subordinados.
Fueron los narcotraficantes y no las FARC quienes desataron el terror en ese hermano país en sus pugnas por el mercado de Estados Unidos haciendo estallar no sólo potentes bombas, sino incluso camiones cargados de explosivos plásticos que destruyeron instalaciones, hirieron o mataron a incontables personas.
Nunca el Partido Comunista de Colombia se propuso conquistar el poder con las armas. La guerrilla era un frente de resistencia, no el instrumento fundamental de la conquista del poder revolucionario, como ocurrió en Cuba. En el año 1993, en la octava conferencia de las FARC, se decide romper con el Partido Comunista. Su jefe, Manuel Marulanda, asumió la dirección de las guerrillas de ese Partido, que siempre se distinguieron por un hermético sectarismo en la admisión de combatientes y los métodos férreos y compartimentados de mando.
Marulanda, de notable inteligencia natural y dotes de dirigente, no tuvo en cambio oportunidades de estudio cuando era adolescente. Se dice que pudo cursar sólo hasta el 5to grado. Concebía una larga y prolongada lucha, un punto de vista que yo no compartía. Nunca tuve posibilidad de intercambiar con él.
Las FARC alcanzaron considerable fuerza y llegaron a sobrepasar los 10 mil combatientes. Muchos nacieron durante la propia guerra y no conocían otra cosa. Otras organizaciones de izquierda rivalizaron con las FARC en la lucha. Ya entonces el territorio colombiano se había convertido en la más grande fuente de producción de cocaína del mundo. La violencia extrema, los secuestros, los impuestos y exigencias a los productores de drogas se generalizaron.
Las fuerzas paramilitares, armadas por la oligarquía, cuyos efectivos se nutrían del enorme caudal de hombres que prestaban servicios en las fuerzas armadas del país y eran desmovilizados cada año sin empleo asegurado, crearon en Colombia una situación tan compleja que sólo había una salida: la verdadera paz, aunque lejana y difícil como otras muchas metas de la humanidad. La opción que durante tres décadas Cuba ha defendido en esa nación.
Mientras los periodistas cubanos discuten en su VIII Congreso las nuevas tecnologías de la información, los principios y la ética de los comunicadores sociales, yo meditaba sobre los acontecimientos señalados.
Expresé con claridad nuestra posición en favor de la paz en Colombia, pero no estamos a favor de la intervención militar extranjera ni con la política de fuerza que Estados Unidos pretende imponer a toda costa y a cualquier precio a ese sufrido y laborioso pueblo.
Critiqué con energía y franqueza los métodos objetivamente crueles del secuestro y la retención de prisioneros en las condiciones de la selva. Pero no estoy sugiriendo a nadie que deponga las armas, si en los últimos 50 años los que lo hicieron no sobrevivieron a la paz. Si algo me atrevo a sugerir a los guerrilleros de las FARC es simplemente que declaren por cualquier vía a la Cruz Roja Internacional la disposición de poner en libertad a los secuestrados y prisioneros que aún estén en su poder, sin condición alguna. No pretendo que se me escuche; cumplo el deber de expresar lo que pienso. Cualquier otra conducta serviría sólo para premiar la deslealtad y la traición. Nunca apoyaré la paz romana que el imperio pretende imponer en América Latina.

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