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Gobierno de Estados Unidos impide actuación de Van Van en Puerto Rico

Orquesta Van VanLos Van Van no podrán ofrecer los conciertos que tenían programados en San Juan y Mayagüez, el 11 y 12 de octubre, respectivamente, debido a que el Departamento de Estado de Estados Unidos no le aprobó la visa a Samuel Formell, baterista de la legendaria agrupación cubana.

El productor del evento Leo Tizol, informó a través de un comunicado de prensa, que el licenciado Bill Martínez, quien ha estado a cargo del proceso de la solicitud de las visas del grupo, recibió la decisión del Departamento de Estado estadounidense negando la visa a Formell, quien también es el director musical de la banda. Leer más de esta entrada

Todos los caminos conducen a La Habana

La Habana cumple 492 años de fundada

Por Carlos Manuel Álvarez

Las luces pálidas de la avenida atraviesan la ciudad. Los autos, el eco de sus motores, quiebran el silencio rotundo de la noche. Las olas rompen contra el Malecón y estallan en el aire como nubes de sal. Pasada las dos de la mañana, La Habana es la capital fantasma de un país difuso. Su imagen llega a ser tan perfecta, el ruido de sus pasos retumba tan adentro, que parece un lugar fuera de época, intocable por el tiempo o por el despertar de sus personas.

Pero La Habana no es una ciudad que haya superado al tiempo. Todo lo contrario. La Habana, a pesar de todo, no ha entrado aún en el ruedo de la historia. Parece un sitio antiguo y no lo es. Un trazo definitivo, y tampoco. Parece, en suma, una ciudad, y puede que a la larga solo sea un sentimiento, un efímero estado de amor o de odio, de rebeldía o paz.

Su melancolía es inocencia. Su glamour, publicidad turística. Su decadencia, mito de poetas. Uno llega a entender, casi por azar, en algún descuido de la arquitectura, o en la más inexplicable de las fachadas, que detrás de cada gesto se proyecta otra realidad. Más incisiva, más eterna, menos iconoclasta.

Algo que nos define. Aunque quizás no nos defina y solo nos anticipe. Algo que en ningún caso, por temor, por premura o por cautela, queremos descubrir, ni siquiera cuestionar.

La Habana, minuciosa y seguramente por deber, se aleja de sí misma, que es como no alejarse, como resistirse a asumir, mientras sea posible, lo que en definitiva parece ser. Una ciudad. Un espacio del cual la gente emigra y al cual la gente regresa. O al cual la gente no regresa o simplemente va.

Aunque nadie lo haya dicho La Habana es solo eso. O más que eso, o menos que eso, no sabría precisar bien. Una hiperestesia que no caduca y que por tanto no se descompone. O puede que envejezca, sí, pero descomponerse no. Porque no ha firmado de manera equivocada, sino de manera correcta, un pacto con los años, con lo continuamente progresivo.

Debe haber otras ciudades igual de astutas, es muy probable. Chicago o Marsella. Buenos Aires, Bagdad. Ciudades sin edad y sin furia. Donde las cosas sagradas no sean tal.

El Malecón, por ejemplo, lo confirma. Un lugar, en apariencia, desgastado por los hábitos, que no cumple una función precisa, como otros malecones o límites o muros. Excusa, si se mira bien, que no lleva a ninguna parte, que no une dos puntos cualquiera, dos edificios, digamos, neoclásicos, o dos húmedos atracaderos de barcos.

Tampoco separa nada. Porque La Habana, además, es una ciudad salobre y hundida en el fondo del mundo, seductora y por tramos violenta, en la que, como en todo océano o mar o tramo de agua, uno puede ahogarse sin remedio.

El Malecón, por tanto, está hecho única y exclusivamente para que la gente se enamore o se separe o -acaso de modo trivial, pero qué importa- se ponga a desvestir el horizonte. El Vedado, a su vez, está hecho para el desarraigo, o para la excesiva y a veces injustificada devoción por sus cines, sus luces y sus teatros.

La corporeidad de La Habana es de otra índole. Quizás por eso sea tan inatrapable, tan fugitivamente inconclusa. Pero estas realidades solo pueden explicarse en la impostura, a través de sus reversos.

A cierta hora, la ciudad confluye en una sola imagen, oscura y peligrosa y vacía de sentido. Que es, no hay que aclararlo, la imagen que todos sospechamos, y que, paradójicamente, es también el único refugio. Pero nadie nos lo ha dicho, y esta, como todas, es una ciudad muda, que no sabe cómo hablarnos, o que nadie sabe exactamente cómo traducir.

Solo algunos autos, viejos autos a vuelta de rueda, son capaces de quebrar el silencio rotundo de la noche. Luego el eco de sus motores se desvanece y, casi por azar, las cosas caen implacables sobre sí. No existe entonces modo de entrar. Tampoco hay forma de salir. La gente pasa, mira, dice algo, pero el óleo de La Habana es intocable. Y sus trazos oníricos no tienen fin.

Tomado de Notinet de Cuba

Premio Nobel de Literatura, Nadine Gordimer: “He estado apoyando a Cuba por mucho tiempo, pero este apoyo se ha vuelto más intenso”

“He estado apoyando a Cuba por mucho tiempo, pero este apoyo se ha vuelto más intenso después de los sucesos de la base de Guantánamo. Aún no puedo comprender cómo un país puede tener una extensión de tierra en áreas de otro país, que no se pueda tener completa soberanía sobre su propio país, sé cómo sucedió pero para mí esto no debe existir, y que sea una prisión es algo totalmente inaceptable en el mundo moderno”, afirmó la Premio Nobel de Literatura de 1991 Nadine Gordimer en el Encuentro con, dirigido por la periodista Magda Resik realizado este sábado 13 de febrero en los predios de la 19 Feria Internacional del Libro de La Habana.
Nadine siente también cercano el tema de los Cinco cubanos antiterroristas presos en cárceles estadounidenses, “es muy difícil seguir todas las manipulaciones que el gobierno estadounidense ha desplegado para mantener en prisión a los Cinco y todo aquel espectáculo para llevarlos a la corte no es serio, no tiene nada que ver con los estándares internacionales de justicia, y hablo siendo parte de un país que por muchos años sufrió el Apartheid y la falta de justicia pero hemos podido vencer todo esto. Para mí es muy difícil, viniendo del país de donde vengo, entender cómo los EE.UU. son capaces de ignorar totalmente la democracia de este modo.”
La novela Capricho de la naturaleza de la escritora sudafricana, publicada por la Editorial cubana Arte y Literatura, fue presentada en la sala Nicolás Guillén de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña. El libro aborda el tema del Apartheid y las múltiples formas de resistencia a este fenómeno protagonizada por la población negra. “Solo quiero que lo lean”, afirmó al referirse a cómo quisiera presentarnos este título su autora. “Fue un honor cuando Cuba me pidió publicar el libro, un libro que ya estaba traducido anteriormente, y le pedí a mi representante que los derechos de autor se le cedieran a Cuba y así el libro fuera publicado para los cubanos”. “Tiene historias sobre mi país, sobre Sudáfrica y para describirle en breve, el título en sí mismo, Capricho de la naturaleza, se refiere a alguien que no es convencional, que no sigue estigmas, alguien que no acepta la tradición oficial que separó por muchos años a las personas blancas y negras sudafricanas y los indios pobres que fueron traídos a Sudáfrica en cierto momento, es sobre alguien que es muy irreverente. La protagonista es blanca y en medio de la guerra se enfrenta al poder negro, porque hay personas que siendo negros y estando en el poder tienen una doble moral y someten a otros a una discriminación por no ser lo suficientemente negros. En Sudáfrica tenemos la bendición de haber tenido a Nelson Mandela, ahora en Zimbawe tenemos el caso de Robert Mugabe, pero hay otras tierras en África que no tuvieron ese privilegio”.
Destacada activista contra el régimen del Apartheid, Nadine se reconoce a sí misma como alguien que escribe “sobre las condiciones humanas, más allá del confinamiento de la identidad dado por la raza, el color o la clase”. En el encuentro durante la 19 Feria Internacional del Libro Nadine afirmó: “no veo a las personas en blancos y negros, desde que soy muy pequeña veo solo personas y no razas”.
“Todavía permanecen rasgos de discriminación en Sudáfrica”, reconoció al tiempo que le pidió al público recordar que “el colonialismo comenzó en 1652 cuando una gran compañía india estableció en nuestro país su residencia oficial con una cerca muy grande para mantener fuera el resto de las personas. La gente piensa que el Apartheid comenzó a finales de 1940 pero el racismo ya existía desde el siglo XVII. Nosotros hemos tenido solamente 15 años de libertad y se espera que hayamos sanado todas las heridas, que se hayan borrado de las mentes de las personas todos estos prejuicios. Hemos recorrido un largo camino, hay cosas aún por hacer, tenemos sin duda una de las mejores constituciones del mundo, que ofrece protección y derechos humanos a todos, esto incluye la cuestión de los géneros, los derechos de mujeres, hombres, lesbianas, homosexuales… hemos logrado comprender los derechos que todos los seres humanos debemos tener”.
Al describir el mundo que sueña para el futuro Nadine Gordimer, la Premio Nobel contestó que lo que realmente quisieran ver ella y sus camaradas es “la justicia humana extendida a todos, no solo en el país donde uno nació o vive, deben existir vínculos y conexiones que permitan lograrlo en otros países, por supuesto, hay que comenzar por el propio país pero es muy bueno establecer vínculos. Sudáfrica puede establecer vínculos con Cuba por ejemplo, no siempre tiene que ser Norte-Sur, la conexión Sur-Sur también es importante”.
Nacida en Sudáfrica en 1923, es considerada la voz femenina de lengua inglesa de la literatura de su país natal. Con una docena de novelas publicadas, ocho libros de cuentos y algunos otros de ensayos entre los que destaca The Black Interpreters, un texto sobre la literatura escrita por sudafricanos negros aparecido en 1973, Nadine es una prolífica autora que comenzó a escribir relatos a los nueve años y publicó el primero de ellos en la revista Forum con 15.
“La literatura es mi vida, expresó ante sus lectores cubanos, nacemos con ciertas habilidades, depende de nosotros si las vamos a desarrollar o no pero el don está ahí. Para ser escritor se necesita leer y leer una y otra vez, pensar qué puedo hacer de más, qué puedo hacer para mejorar este texto.
“La literatura es una exploración de la vida —afirmó—. La vida es un misterio, en todos los aspectos, político, social, cultural… Están los escritores y lo que llamamos escritores comprometidos, para que un escritor sea comprometido debe escribir propaganda, eso es necesario cuando usted pertenece a un grupo político, lo apoya y quiere escribir para defenderlo, pero tarde o temprano estamos comprometidos con la exploración de la vida. No solo somos escritores, somos seres humanos, ciudadanos de un país, tenemos responsabilidades humanas.”
“Mis primeras influencias llegaron de personas que escribían en inglés”, explica al tiempo que recuerda a un amigo que la introdujo en el conocimiento de los escritores de la lengua española. “Carpentier es un gran escritor que no está confinado a un tiempo específico. Es alguien a quien vuelvo una y otra vez porque ha ido muy profundamente en lo que somos como seres humanos.” Otras de las influencias literarias a las que aludió fueron el argentino Jorge Luis Borges, el mexicano Carlos Fuentes, los rusos Anton Chejov, “cuando comencé a escribir historias ya él era el maestro” y León Tolstoi, “él sabía todo sobre la guerra, sobre la crueldad, por qué entramos en ella.” Puesta a decidir sobre los autores de juventud con los que mantiene una relación más entrañable, Nadine citó también a Fiódor Dostoyevski, Bertolt Brecht y Marcel Proust, a quien leyó con 14 años en una traducción en inglés y del cual relee en estos momentos En busca del tiempo perdido.
En una entrevista reciente Nadine refrendaba que “los EE.UU. tienen que levantar todo tipo de sanción y boicot contra Cuba, ya sea económica o de otra índole”. En esta ocasión argumentó que “es una pena si Obama no ha seguido un camino recto pero hay que recordar la herencia que ha recibido” del gobierno anterior. “No sé si llegará a poner fin al bloqueo o a las sanciones, si él no logra hacerlo entonces sí estaré muy decepcionada.”
Sobre la trascendencia de esta Feria Internacional del Libro de La Habana la Premio Nobel de Literatura afirmó: “Indiscutiblemente este es uno de los grandes logros de un país no muy próspero, que sufre un bloqueo que lo aísla del resto del mundo, es realmente asombroso lo que sucede aquí”, y lo comparó con la situación de su país donde los niños “no leen” y “las bibliotecas en las escuelas no existen, los niños solamente cuentan con los libros de texto y no tienen acceso a otros que le den el placer de leer”.
“Sería un honor que en la próxima Feria estuvieran libros míos”, expresó y añadió: “quiero agradecerles por invitarme a Cuba, haré todo cuanto pueda hacer por el cierre de Guantánamo y la libertad de los Cinco.”

Tomado de La Jiribilla

Muñeca cubana de trapo aspirante al récord Guinnes

Por: Noel Esteban Martínez

Con sus más de 16 metros de altura y vestida con ropas tradicionales, Leonor, una muñeca de trapo de color negro, está a disposición del pueblo de Camagüey en la Plaza de los Trabajadores de esa ciudad.
Confeccionada con recortería textil que aportó la población de esa provincia cubana, la pieza es obra de artesanas del proyecto cultural Carsueño y está inspirada en un cuento infantil de la Edad de Oro, de José Martí.
Carmen Soto, al frente de la propuesta, expresó que Leonor está dedicada a todos los niños del mundo como un regalo de amor y de todo lo bello que pueda expresarse a partir de la dedicada labor de hábiles manos que saben tejer sueños como este.
La muñeca gigante hecha de trapo tiene el rostro a relieve con una hermosa sonrisa y es muestra del quehacer cultural de la ciudad de Camagüey, que por estos días anda de fiesta, mientras sus creadores aspiran a que Leonor sea reconocida como la más grande de su tipo en el mundo por el Récord Guinnes

CUBA, UN PAÍS DE IGUALDAD Y DERECHOS

Por: Rogelio del Río
La Declaración Universal de los Derechos Humanos cumple este jueves 61 años desde su aprobación en París por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Para Cuba, esta es una jornada de celebración, con logros tangibles en la materia, contrario a lo que dicen quienes pretenden socavar nuestras soberanía e identidad.
Durante 20 años Cuba fue acosada en la desaparecida “por desprestigiada”, Comisión de Derechos Humanos. Pero el tiempo puso las cosas en su sitio. Nuestro país fue aclamado al ser elegido miembro del nuevo Consejo, mientras Estados Unidos quedó excluido.
Recientemente, se nos acusó de ser una sociedad racista. Con solo repasar los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde se enumeran los derechos civiles y políticos básicos, así como económicos, sociales y culturales, uno se da cuenta sobre quién debe apuntar el dedo acusador.

CUANDO EL TEJADO ES DE VIDRIO

La lista de violaciones de Estados Unidos a los derechos humanos es extensa.
La Declaración Universal establece que nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, ni podrá ser arbitrariamente detenido. Ahí están las cárceles de Abu Ghraib y Guantánamo y la injusticia contra nuestros Cinco Héroes.
También cita el derecho al trabajo, la educación, la seguridad social y un nivel de vida adecuado. Que hablen los millones de inmigrantes latinos sometidos a esclavitud en el país norteño, o los ancianos a los que se les recortó la pensión y los cuidados médicos, o los homeless.
En vez de pretender cambiar a la humanidad, la Casa Blanca debería cambiarse a sí misma.
Embustero conocido, ya de nadie es creído. Al cumplirse el aniversario 61 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Cuba renueva su compromiso por un mundo de justicia, libertad e igualdad para todos.

BIENAL DE LA HABANA EN EL EPICENTRO CULTURAL CUBANO.

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Devenida por estos días en centro del arte contemporáneo, La Habana vibra bajo el influjo de la Décima Bienal de Artes Plásticas, la cual como meteoro acapara el epicentro creativo de la capital de todos los cubanos.
El Complejo Morro-Cabaña se erige como el baluarte esencial de la cita, protagonismo que también le disputan el Museo Nacional de Bellas Artes, varias galerías, instituciones y plazas dispersas por la urbe que acoge en su seno las más variadas formas y expresiones de la creación.
Cucarachas gigantes que suben por las paredes, elefantes que amenazan con entorpecer el paso, un barco que con la más variada pirotecnia encendió la noche habanera, paisajes, cuadros, instalaciones, debates y otras manifestaciones de las artes plásticas se han adueñado de La Habana para bien de sus hijos.
Rescatada por la Revolución del enclaustramiento de las colecciones privadas y de los caprichos de la burguesía que atesoraba para si sus mejores expresiones, las artes plásticas han asaltado las calles, las plazas y las instituciones, ahora devenidas de la mano de los creadores, quienes como interpretes de su tiempo y visionarios del futuro han convertido a la Décima Bienal de Artes Plásticas en un autentico fenómeno de la cultura.

LA HABANA DE FIESTA CON LA BIENAL

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La apertura de la X Bienal Internacional de Artes Plásticas de la Habana, marca desde este viernes el interés cultural de la capital cubana, donde se han dado cita artistas de medio centenar de países.
Fundado en 1770 al noroeste de la rada capitalina, el complejo de fortalezas militares Morro – Cabaña acoge varias de las exposiciones, mientras galerías, museos y otros espacios llevan el arte hasta multiples puntos de la más heterogénea ciudad cubana.
Entre las exposiciones integradas a la X Bienal Internacional de Artes Plásticas está “Punto de Encuentro”, proyecto que reune las experiencias de la Brigada Artística “Martha Machado” fundada por Alexis Leyva Machado.
Entre los artistas foráneos se halla el japonés Tatsuo Miyojina, el británico Peter Nadin, el iraní Shirin Neshart, la surafricana Jane Alexandr y los rusos Vladimir Fridkes y Lev Evzovich, entre otros.
También la venezolana Mariana Bunimov, la brasileña Patricia Gerber, el chino Cai Guo-Quian y el carioca Flaminio Jallageas, el uruguayo Luis Camnitzer, el puertorriqueño Antonio Martorell, el argentino León Ferrari, la japonesa Setsuko Ono, y el francocanadiense Hervé Fischer.
La Bienal se extenderá hasta el 30 de abril en varias sedes capitalinas y se propone crear un puente de confrontación y reflexión sobre el quehacer de la plástica en el mundo.

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